Como hemos visto los últimos días, la deuda pública se ha convertido en el principal problema aparente de economías como la española o la griega. Tras diferentes procesos especulativos sobre este mercado financiero, la capacidad de los Estados para financiarse en el exterior se ha visto mermada considerablemente, y con un panorama como el actual tanto a España como a Grecia les resultaría carísimo “pedir prestado” de nuevo a través de la emisión de títulos de deuda pública.

Y como esa financiación ya no es posible, rebajar el déficit sólo puede lograrse con mecanismos nacionales: incrementando los ingresos (normalmente vía impuestos) y reduciendo los gastos (desde la congelación salarial de los funcionarios hasta las privatizaciones). Esa es la idea general que subyace a cualquier plan de ajuste (neoliberal) estructural. Ya lo padeció América Latina en los años ochenta, ya lo está sufriendo Grecia en Europa y con una probabilidad altísima también lo sufrirá más pronto que tarde España. Sin embargo, hay muchas formas de enfrentar esta situación de crisis que nada tienen que ver con las clásicas políticas neoliberales.

El mercado de deuda pública es fundamental para que un Estado pueda desarrollar su actividad económica, como en otras ocasiones hemos visto, pero hoy en día no está operando completamente en el sentido que se espera técnicamente de él. Hoy es también un mercado financiero que se utiliza como escenario para la especulación más brutal, bien en los mercados secundarios bien en mercados paralelos como los de los CDS. En el juego de compra-venta de títulos de deuda pública se dan cita particulares que buscan una forma de inversión financiera cómoda y segura, pero también podemos encontrar fondos de inversión colectiva (hedge funds, fondos de inversión, etc.) y muchas entidades financieras. Los intereses de estos inversores no tienen por qué ser en absoluto coincidentes con los del país que emite la deuda, y de ello hemos obtenido enseñanzas muy recientes con el caso griego.

Por esa misma razón han surgido voces, como la del economista Eric Toussaint (ATTAC-Francia), que sugieren medidas encaminadas a reducir el montante total de la deuda pública a través de, precisamente, la renuncia a pagar partes de la misma.

Una de esas medidas es el inicio de una auditoría de la deuda que buscara aquello que podría denominarse “deuda ilegítima”, la cual se suspendería (no se pagaría). Es una medida ya aplicada en Ecuador, que encontró ilegítima el 30% de su deuda. Es evidente que el proceso es, como ocurrió en Ecuador, absolutamente discrecional. No obstante, estaría basado en criterios de defensa de la democracia y la soberanía nacional. Es una forma de discriminar entre inversores, pudiendo pagar aquella deuda legítima (la de los ciudadanos corrientes, por ejemplo) y renunciar a pagar el resto (la de los especuladores, por ejemplo). Hay que recordar que en estos años han ocurrido casos como el de la especulación en deuda pública por parte de los bancos: con los préstamos del Gobierno (destinados a fomentar la circulación de dinero entre bancos y familias y empresas) los bancos compraban títulos de deuda pública para hacer un lucrativo negocio (el Estado les prestaba barato y ellos prestaban al Estado más caro).

A través de la medida anterior sería perfectamente posible renunciar a pagar esos títulos, reduciendo de esa forma la deuda total. Toussaint comenta que como ocurrió en Ecuador dicha medida empujaría a la baja los precios de los títulos en los mercados secundarios, oportunidad que podría aprovechar también el Estado para comprarlos a precio más bajo y conseguir de esa forma reducciones importantes.

Otra medida sería la aplicación de impuestos sobre los títulos de deuda pública, de tal forma que con los ingresos obtenidos se pudiera pagar la deuda.

Y finalmente una tercera, según Eric Toussaint, sería la implantación de un alto impuesto a las grandes fortunas que permitiera reembolsar la deuda pública en su totalidad. Que fueran ellas, y no el pueblo en su conjunto, quien financiara el endeudamiento público.

Cualquiera de las tres medidas anteriores tiene como objetivo reducir la carga total de la deuda pública, pero pueden complementarse con medidas de incremento en los ingresos (vía impuestos progresivos; y no regresivos como el IVA), persecución radical del fraude fiscal (incrementando así la recaudación), y el descenso en el gasto público aumentando la eficiencia (de las administraciones públicas: cargos de confianza de ayuntamientos, las dietas concedidas a funcionarios, etc.) y no mediante la privatización o la congelación salarial.

Es decir, existen salidas progresistas y constructivas a la ya llamada crisis de la deuda pública. Sólo es cuestión de tener la voluntad suficiente para llevarlas a cabo.

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Comentarios

  1. La verdad es que he tenido que leer dos veces el articulo para convencerme de que realmente lo dices en serio -¡lo que estas sugiriendo es hacer default!- pero voy a hacer un esfuerzo para que no me acuses de dogmatico. (por cierto, mi teclado no tiene acentos)

    1. ¿Como se supone que se “discrimina” entre titulos de deuda? Quiero decir, los titulos de deuda son transmisibles. Si el Estado se encarga de pagar de pagar solo a alguna gente, esa gente podra recomprar la deuda de los bancos y cobrarla por ellos. ¿Como diferencio Ecuador entre la deuda legitima e ilegitima?
    2. ¿Que hay de la estabilidad financiera y de las hojas de balance de la gente que detiene esos titulos considerandolos como totalmente seguros? ¿Te has leido lo que cuenta Rogoff que suele ocurrir despues de hacer default http://www.lorem-ipsum.es/papers/?p=22?
    3. ¿Que hay del hecho de que endeudarse en el futuro sera sustancialmente mas caro? Quiero decir, la gente no es tonta. Si yo quiero mantener mis ahorros de forma segura compro bonos del tesoro aleman y no del de Zimbabwe (dejando aparte que no creo que emitan bonos en Zimbabwe, pero es un ejemplo) por una buena razon.

    Si pones un impuesto sobre la deuda publica, te ahorras el primer problema, a costa de no discriminar en absoluto.

  2. Si, por cierto, yo creo que es relativamente probable que en algun momento de todo esto veamos a Grecia suspender pagos- osea, veremos una “reestructuracion de deuda”. El principal problema es que, ahora mismo, grecia tiene un deficit del 8% asi que lo de meterse en un impago es, bueno, muy complicado, sobre todo si no cuentas, como imagino que sugieres, con la ayuda del FMI para que te siga financiando el deficit.

  3. Alberto Garzón Espinosa 4 mayo 2010 at 22:37 · · Responder

    Hola Citoyen,

    Estoy hablando de la posibilidad (no iniciada por mí, lógicamente) de “encauzar” el sistema financiero. El sistema financiero sirve para canalizar recursos desde la parte que ahorra hacia la parte que consume, y es básico para llevar a cabo actividades productivas que generan crecimiento económico e inversión y empleo. Pero hoy en día eso no está funcionando: esos recursos se dedican fundamentalmente a incrementar las ganancias vía especulación financiera pura y dura. Ya lo debatimos en tu web pero me parece necesario volver a remarcarlo porque es el punto de inicio. Se trata de reconocer que el Banco Santander, por ejemplo, prefiere invertir en CDS y hacer ganancias con ellos que prestar a las familias o a las empresas, porque es mucho más rentable y esa y no otro es su objetivo.

    Entonces, ¿cómo podemos hacer que el sistema financiero vuelva a servir para lo que debería? ¿cómo hacemos que la bolsa refleje la situación real de las empresas (junto con expectativas, comprensiblemente) y no sea básicamente un mercado donde especular al alza y a la baja? ¿cómo hacer que los hedge funds -entes que operan las 24 horas buscando espacios donde especular para revalorizar su capital- pueda atacar a un país entero y forzarle a tomar medidas de política económica tan drásticas? La pregunta es, más generalmente, Citoyen, la siguiente: guiamos la política económica en función del criterio de los mercados financieros, pero ¿tienen éstos razón? ¿desde que punto es razonable que los mercados financieros (los inversores, normalmente bancos y fondos) controlen las decisiones de política económica? y, ¿es razonable para quién?

    Entonces, sí, estas son medidas a tener en cuenta (no las he estudiado al detalle porque ni siquiera son mías) para tomar una vía de democratizar la economía.

    Sobre tus preguntas. Lo primero es que no sé concretamente cómo lo hizo Ecuador, pero en el documento que adjunto (un informe de un centenar de páginas) sí viene. En todo caso los títulos son nominales, aunque se puedan revender en el mercado secundario. Puede perfectamente detener el mercado en cualquier momento (por cierto, otra medida que se está debatiendo es cerrar las bolsas), y a partir de ahí hacer la purga. En definitiva se trata de asignar algún criterio a partir de la auditoria (algo que supongo tendrá en cuenta los intereses acumulados, el precio de venta, el de compra…) y al final puede que ningún inversor pierda… pero que tampoco gane tanto como esperaba.

    2. Los balances pueden ser preocupantes o no, porque la mayoría de las entidades que invierten en deuda pública son bancos y fondos de inversión colectiva. Además de que diversifican correctamente, el colmo es que los bancos (que tienen la mayoría de la deuda pública de grecia) han sido apoyados durante muchos años por el Estado y han recibido préstamos en condiciones excepcionales y a veces hasta han sido rescatados. Es una forma interesante de hacer justicia. Ya te adelanto que no tendría ningún inconveniente en asumir los balances deteriorados de la banca privada… nacionalizando la banca entera. Algo técnicamente parecido a lo de Obama y Merkel pero con un objetivo diferente. En todo caso, me parece que aludir a la estabilidad financiera es cuando menos irónico, debido a que precisamente todo esto tiene un origen bien conocido y con unos culpables bien conocidos. Comprendo que existen riesgos, pero es razonable asumirlos y enfrentarlos en estas circunstancias.

    3. El riesgo moral es evidente, pero es otro coste a asumir. Ya sabemos que España en las actuales condiciones no se va a refinanciar más (o no debería) a través de las emisiones de títulos, así que peor no se puede llegar a estar. En el futuro los inversores es verdad que verían diferente al país, pero precisamente porque ya sería un país diferente: sin la presión brutal de la deuda pública y llevando a cabo un ajuste estructural progresista.

    Los impuestos también son una medida posible, aunque yo preferiría una combinación de las tres medidas que aparecen en el post. En todo caso todas tienen un efecto de riesgo moral más que evidente, y desincentiva -al hacer menos rentable- la compra de deuda pública. La cuestión es otra: quién pagará el pato, si los inversores-acreedores (afectados por las medidas de este tipo y siendo los que financian una reestructuración financiera de este tipo) o los ciudadanos-trabajadores (que pagarían un ajuste al estilo lationamericano o al estilo inflacionista -otra medida para disolver deudas-).

  4. Alberto, vamos a ver, ¿no te parece que le quitas mucho hierro al asunto? Las medidas que propones suponen cargarte el mercado de deuda tal y como lo conocemos- es decir, hipotecar la capacidad de financiacion del sector publico de forma permanente. En una economia de mercado (¿estamos hablando en el marco de una economia de mercado, verdad?) no puedes engañar sistematicamente a la gente. Imagino que sabes el problema que eso supone -no poder financiarte con deuda o hacerlo a un coste prohibitivo.

    El problema de como repartes el coste de la deuda es complicado. Pero oponer a los inversores-acreedores con los ciudadanos-trabajadores (uno puede ser las cuatro cosas a la vez) es una oposicion tramposa. En general, se suele pensar que una buena forma de hacerlo es mediante un buen sistema impositivo, que es la forma mas eficiente de recaudar, ya que suele estar diseñado o se puede diseñar de acuerdo con tu tradeoff equidad-eficiencia particular y tienen esa propiedad de intentar no discriminar entre actividades, repartirlo en una base imponible amplia, etc… Si lo que haces es expropiar a gente que ha decidido decantarse por un activo en particular (la deuda publica) desincentivas la detencion de ese activo frente a otros igual que si cobras un impuesto sobre las manzanas y no sobre las peras haces que la gente sustituya las peras por las manzanas. Eso es una forma de autoinfligirse daño -el aumento del coste de la financiacion- de forma gratuita. A las malas, ¿no prefieres un impuesto progresivo -todo lo progresivo que quieras- general sobre la renta?

    “Ya te adelanto que no tendría ningún inconveniente en asumir los balances deteriorados de la banca privada… nacionalizando la banca entera”

    Vamos a ver, no puedes proponer cargarte los balances de la banca como respuesta a un problema de finanzas publicas para luego sugerir que las finanzas publicas deben absorber los problemas de la banca . La deuda no desaparece magicamente, solo cambia de sitio.

  5. Alberto Garzón Espinosa 5 mayo 2010 at 15:57 · · Responder

    Citoyen,

    Tienes razón con respecto del problema de riesgo moral que supondría una medida de este tipo (la primera del post). Ahora bien, en la situación actual es probable que sea perfectamente conveniente.

    Por el lado de las ventajas tenemos una reducción del montante total de la deuda tanto en el nominal como en los intereses (en tanto que se renuncia a pagar una parte determinada y previsiblemente cuantiosa). Y además reducimos la exposición del país a los criterios de los inversores financieros, es decir, tenemos una mayor soberanía nacional.

    Por el lado de los inconvenientes tenemos varios. Primero los derivados del riesgo moral que tú bien has resumido: los inversores no estarán dispuestos a comprar nueva deuda pública más adelante, precisamente porque tendrán miedo a que se les haga lo mismo que a los anteriores inversores. Esto bloquearía el mercado de la deuda pública desde el momento en que se llevara a cabo, impidiendo que el Estado pudiera financiarse emitiendo títulos. Y segundo, los inversores que anotaran pérdidas en sus activos verían muy deteriorados sus balances y, en el caso de los bancos u otras entidades muy expuestas, podrían incluso quebrar.

    Entonces, ¿convendría asumir los costes con tal de conseguir esos beneficios? En última instancia estamos buscando evitar un ajuste estructural de tipo neoliberal que haga recaer todos los costes de la crisis (incluído el de la deuda pública) sobre los trabajadores.

    El problema de la incapacidad para financiarse mediante títulos de deuda pública ya se da hoy en día, cuando si Grecia o España quisieran emitir nuevos títulos tendrían que pagar intereses inasumibles. Por lo tanto, decir que eso es un problema añadido sería mentir, ya que precisamente ya está ocurriendo sin que esa medida exista. Y en el futuro ese riesgo moral podría desaparecer perfectamente si a esta medida se acompañan otras de tipo estructural que hagan que el país sea, técnicamente, otro muy distinto económicamente hablando. Además, de acompañarse también de una regulación más estricta de la deuda pública, buscando evitar la especulación, podría mantenerse un mercado de deuda pública eficiente y que respetara la soberanía nacional.

    El problema de la inestabilidad financiera no lo veo tan problema en la medida que afecta a instituciones que pueden ser rescatadas. Efectivamente, tienes razón al apuntar que la deuda únicamente cambia de sitio (pasando de los bancos al Estado, en caso de nacionalización), pero se te olvida añadir que también se traspasan los activos y, más generalmente, el negocio entero. De esa forma el Estado puede sanear los balances (asumiendo pérdidas) y hacer un uso más eficiente de los bancos y, además, encontrar una vía de financiación añadida en el medio y largo plazo (y quizás incluso en el corto).

    No se trata de una protesta infantil, pero supongo que te habrás dado cuenta de la ironía que supone protestar (no tú, sino las entidades financieras) al intervenir balances bancarios, precisamente tras una crisis en la que se han saneado los mismos gracias al dinero público. Todo esto serían medidas que no serían caprichosas, sino respuesta a una situación que en su origen tiene básicamente al mercado financiero.

  6. Entre las medidas que propones esta (otra medida sería la aplicación de impuestos sobre los títulos de deuda pública, de tal forma que con los ingresos obtenidos se pudiera pagar la deuda) sencillamente no la entiendo ya que de llevarse a cabo previsiblemente el gobierno que lo haga a partir de ese momento va a ser escaso el número de títulos que pueda colocar.

  7. Apreciado Garzón, buen ejemplo de un país moderno, el de Ecuador.

    Tú que eres economista, ¿no ves “algunos” efectos perversos de decidir unilateralmente qué deuda es legítima y cuál no?

  8. Ojiplático me hallo. Lo que está sugiriendo es ni más ni menos que un latrocinio a escala planetaria justificado por una insustanciada falta de legitimidad.

    Lo legítimo es pagarla, oiga. Si un banco compra deuda es porque el Estado se la vende. Y en los últimos tiempos el Estado ha vendido su deuda a los bancos españoles presionándoles para que la comprasen. Ningún banquero o no banquero en su sano juicio adquiriría nuestra deuda.

    Si no quiere que se la compren: que el Estado no la emita. Y si la emite: que la pague. Porque si no la paga ese Estado será un ladrón al que nadie fiará nunca un céntimo.

  9. Un artículo que apoya la tesis de Alberto Garzón:

    http://www.cartasaldirector.org/2012/05/deuda-ilegitima-la-solucion/

    Por cierto, EEUU recurrió al concepto de deuda ilegítima en 2003 para no pagar a Francia.

    Saludos.

  10. Creo que desde las distintas posiciones de izquierda o centro-izquierda cada vez tenemos un cacao más grande respecto a qué hacer con la deuda.

    Para unos no queda más salida que pagar, no hacerlo sería un suicidio para las posibilidades de seguir financiándose en el futuro. No cuadraría con una membresía de la Unión Europea y su política general.

    Para otros, va a ser imposible llegar a pagarla, así que como mínimo será necesario un default parcial.

    La verdad es que yo no tengo una opinión definida, y por eso he venido a consultar tu posición al respecto a este blog. Creo que continuar pagando un 6% por el dinero que pedimos prestado “no es de izquierdas”. No tiene sentido que por garantizar el mantenimiento de todos los servicios y el estado actual de las infraestructuras debamos seguirle el juego al capital y a los especuladores.

    En estos momentos, creo que la deuda se debe pagar, pero deben acometerse medidas de recortes (en la clase política, en agencias y empresas públicas, en asesores), una reforma fiscal de arriba a abajo (que grave de verdad a las grandes fortunas y empresas, pero que permita la desgravación en inversiones productivas), una reforma energética completa, y una concienciación de la sociedad para que entendamos que el consumismo desmedido nos ha llevado a esta situación.

    Saludos

  11. La cuestión es que el interés de refinanciación de la deuda española se debe principalmente a las inercias alimentadas por el tipo de arquitectura de las instituciones europeas, más que a la realidad económica española por muy mala que ésta sea. Ese es el nudo gordiano, de la crisis de deuda pública y privada, que es tan sólo una faceta de la Crisis Económica española y europea. Las respuestas, deberán ir en función a los cambios introducidos en la UE, pero en ningún caso pueden pasar por el rescate, ni por el austerificio.
    LLegados el caso la reestructuración de la deuda, o condonación de parte de la misma por ilegítima u odiosa, el que las entidades financieras asumen sus propias responsabilidades, serían parte de la salida menos jodida.
    Saludos Cordiales.

  12. Veo claro que el problema fundamental de nuestra deuda es la situación económica interna (aunque hay cosas buenas sí es bastante mala), junto con la falta de coherencia entre moneda única – integración económica y fiscal.

    En cualquier caso, a corto o medio plazo, creo que desde nuestro país poco podemos hacer por cambiar la arquitectura de la UE. En la situación actual es difícil por no decir imposible que los gobiernos de al menos 15 países se pongan de acuerdo.

    Creo que la única alternativa es dejar de endeudarnos, o hacerlo lo menos posible, tomando medidas para incrementar la confianza en el país de forma real (no con medidas tipo PP que plantan la prima en 500 ptos).

    Es prioritario aumentar los ingresos (reforma fiscal), pero también rebajar nuestros costes de una forma razonable: una reforma completa de la Administración. Podría ser la eliminación del Senado e integración de personal de diputaciones en CCAA, pero más importante que la eliminación de puestos políticos electos, es la reducción al mínimo de cargos a dedo (asesores, cargos de agencias o fundaciones públicas, administración paralela, etc.).

    Creo que este tipo de medidas, SÍ son las que darían confianza a alemanes, holandeses o fineses, que ahora nos ven como un país de piratas. Esta situación, además de bajar la tristemente famosa prima de riesgo, podría animar a nuestros “socios” a cambiar esa arquitectura.

    ¡Cómo se le puede pedir a un parisino cuyo ayuntamiento tiene limitado el número de asesores a 40 que pague solidariamente los 254 asesores de Madrid y los 200 de BCN!

  13. @Julio, LA GRECONIZACIÓN ESPAÑOLA (no quiero contaminar el término helenización).
    La situación española, como bien dicen los ciudadan@s de a pie grieg@s es un deja vu de tan sólo dos añós atras.
    Las decisiones políticas de salida a la Crisis, la instrumentalización del chantaje económico por parte de los actores principales europeos en función de sus particulares intereses es tremendo. Así por ejemplo, mientras ante la situación Griega el FMI opta ya por una quita, la zona € incluido el gobierno español, se niega. Aún a sabiendas que dicha quita finalmente será ineludible, la condición para ella es de orden político debiendo previamente desmantelar aún más (!es increible!) su Estado del Bienestar por el del Malestar, eliminando sus clases medias y reduciendo los salarios y condiciones dignas de trabajo. Mientras tanto Merkel, aumenta las pensiones y otras prestaciones ante sus elecciones, por que ellos han hecho bien los deberes (si se refieren a los de dominar, los han hecho bien).
    Como decía España está en proceso de greconización, ya hemos visto la respuesta solidaria que reciben los griegos por los continuos recortes y contrerreformas que reducen su PIB e incrementan su deuda y déficit. Más esfuerzo y empobrecimiento que el que han sufrido los griegos “para ganarse la confianza de los socios europeos es inimaginable”, no es cuestión de confianza sino de intereses políticos y financieros.
    ¿Qué ocurriría si hubiera Quita o reestructuración de la deuda a Grecia?
    Probablemente otras poblaciones la solicitarían con más fuerza, por ejemplo los pueblos de España, eso sin considerar el efecto electoral de dicha quita en Alemania para Merkel.
    Si las relaciones europeas no son de cooperacion y convergencia(la instrumentalización de las manos abiertas a Grecia de Europa, hasta ahora sólo han servido para ahorcarla aún más)y vienen determinadas por relaciones neoliberales de dominación. La única salida para España, es denuciar la deuda, no solicitar rescate alguno, dejar quebrar la banca insolvente salvando el Estado los depositos y cuentas corrientes,incluso arriesgándonos a una posible expulsión del €. La alternativa es el proceso terminal de agonía, eso sí, asistida para mantener al enfermo con vida mientras sea útil y pese a su debilitamiento continuado.
    Dejo enlace a noticia del PAIS sobre el tema:http://economia.elpais.com/economia/2012/11/19/actualidad/1353357491_555929.html

    Saludos Cordiales. BARBARIE Y DEMOCRACIA

  14. @Cayetano. Tienes razón quizás haya sido ingenuo creer que con una reforma completa de la Administración vayamos a convencer a alemanes u holandeses de que avancemos en una integración europea. Pero por las buenas o las malas vamos a tener que hacerlo.
    Me parece bien que se abogue por el impago de la deuda, pero creo que no se tiene en cuenta todas sus consecuencias: no se podría acudir a los mercados, por lo que sería la quiebra del Estado. No se podrían pagar todos los salarios públicos, ni las deudas con las empresas. Ya nos podemos olvidar de que el Estado salve los depósitos y cuentas corrientes porque no tiene dinero para ello, y la práctica totalidad de los bancos quebraría. Sería necesario crear una nueva moneda y, tanto su devaluación como la inflación, harían que los depósitos y ahorros quedarían en nada.
    Esta situación nos obligaría a reformar completamente la Administración y otros asuntos.
    No estoy diciendo que no sea la mejor opción. Quizás sea la única, y debemos aceptar que tenemos vivir con lo que producimos, olvidarnos de deuda pública que siempre acaba en manos de especuladores, y volver a unos principios básicos que se han olvidado al abandonar el campo: trabajo, ahorro, y evitar deudas para ser libres.

  15. NO ES DEUDA PÚBLICA ES DEUDA DEL SISTEMA FINANCIERO. ES ESTAFA
    @Julio, la deuda pública esta vinculada a la financiera. Te recomiendo que entres en la página Saque de esquina, del hermano de Alberto. El colchón de activos propios de las entidades financieras sin tener que recurrir a los depositos y cuentas corrientes es de 700.000 millones, bastantes para cubrir
    sus propias deudas, sin necesidad de recurrir al Estado. Efectivamente, siempre cabe la posibilidad de un pánico bancario que podría arrastrar a entidades solventes, pero no sólo en España sino también en Alemanía, Finlandía, Austría, Holanda etc.. Seguro, que en tal caso arbitrarían las políticas necesarias para evitar el efecto arrastre.
    Esta crisis es una estafa, pues quieren hacer pagar a los ciudadan@s los costes de las inversiones privadas fallidas y además realizar la reconversión financiera a costa de los ciudadan@s. Reconversión que pretende alumbrar entidades aún más sistémicas, que creen un sistema financiero aún más concentrado y centralizado, es decir con más poder y deslocalizado de la realidad española.

  16. He visto que se habla por aquí del riesgo moral que deberíamos asumir en caso de impago de la deuda.
    En mi opinión, y considerando que estuviese bien auditada e identificados los individuos u organizaciones que se han dedicado a especular con la deuda, nuestra posición no estaría en mayor riesgo moral que la de ellos. ¿Cómo puede pretenderse que vamos a quedar en situación de “impagadores” de los compromisos adquiridos ante quien nos está esquilmando económicamente, amparándose en una posición absolutamente inmoral, de dominación y que además tienen la pretensión de obligar a países enteros a sufir por el sólo hecho de querer ganar más dinero escandalosamente? ¿Acaso no es repugnante, moralmente, la posición de quienes pretenden hacer que sean los demás los que paguen las deudas que no son suyas?, por que esa es realmente la posición de los bancos alemanes y otros: “Si los bancos españoles no pueden pagar sus deudas, que las paguen todos los españoles”. En Islandia han dicho que no. El que haya pedido y no pueda devolver, que sea el que asuma las consecuencias. Eso es lo justo, y lo que hay que hacer es no confundir a los españoles con los bancos españoles.
    Otra cuestión distinta es la posición de cada ciudadano frente a sus obligaciones con los bancos, sean estos del país o de fuera. El Estado, si es solidario, podría establecer mecanismos que, sin evitar el pago de las deudas contraídas por los ciudadanos particulares, las acomodase a las circunstancias sobrevenidas. Pero estamos viendo cómo los bancos no quieren condonar ninguna deuda de ciudadanos ni suavizar las formas de pago y el Gobierno no legisla para aminorar las consecuencias de las circunstancias sobrevenidas.
    En estas circunstancias, la posición moral del Estado nunca se vería afectada. Cualquier posición que fuese como la que mantienen los bancos, al menos tendría la misma consideración moral. Si los bancos alemanes no cobran, que se lancen a por los bancos españoles y a por los griegos y a por los portugueses…, y entonces se vería hasta donde llega su osadía, por que lo que está claro es que iban a perder mucho dinero.

    Saludos.

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