Notas de verano sobre la Crisis de Régimen

Estoy estos días tratando de desconectar del vaivén de noticias cotidianas con el objetivo de reponer y acumular fuerzas para el próximo curso político. No hace falta decir que se prevé ciertamente caliente. Sin embargo, en un despiste me he permitido escribir algunas notas dispersas sobre el momento sociopolítico por el que atraviesa nuestro país. Y creo que pueden ser una contribución útil al debate que estamos teniendo desde hace meses. Espero así sea.

Una de mis más nítidas convicciones es que las batallas políticas no se disputan únicamente en el terreno electoral sino que se extienden también al ámbito ideológico-cultural. De ahí que nuestra tarea como pensadores sea intentar contribuir humildemente al fortalecimiento intelectual de nuestra causa política. Esta es una tarea, como tantas veces hemos declarado, inexcusable. Y, sin embargo, largamente minusvalorada.

1. Desde dónde pensar el momento sociopolítico

En aras de la honestidad intelectual, siempre conviene señalar con claridad cuál es el enfoque o método que utilizamos cuando hacemos un análisis político. La pregunta es, ¿a qué prestamos más atención? ¿a los cambios ideológicos? ¿a las formaciones políticas? ¿a las transformaciones económicas?

La tradición política marxista nunca ha tenido dudas al respecto. El materialismo histórico ha sido el instrumento que daba la respuesta: lo importante es la estructura económica (las relaciones de producción) y no tanto la superestructura jurídica y política (las instituciones, las ideas, las opiniones, las creencias…) ya que esta última sería mero reflejo de los cambios en la estructura. Así pues, desde el marxismo de Marx y Engels lo fundamental es observar los cambios que se dan en el seno del modo de producción, esto es, en la economía.

Sin embargo, en las últimas décadas, y coincidiendo con la reinterpretación de la política como un mercado donde se compran y venden productos en forma de votos, ha habido una proliferación de análisis políticos basados en las encuestas. Las encuestas, en este contexto, operan como la bolsa que muestra los precios relativos del voto a cada partido. Y esos análisis no sólo pecan de superficiales sino que además deforman el fondo político al utilizar esos indicadores como inputs (el punto de partida) cuando realmente son outputs (el resultado).

Y es que el análisis electoral es en realidad un análisis de la superestructura, es decir, de las instituciones en las que cristaliza, en un determinando momento histórico, la correlación de fuerzas entre clases sociales. Y cuando cambia la estructura económica, las bases materiales sobre las que se sostiene la sociedad, entonces esa estructura institucional puede entrar en crisis y reestructurarse. En ese punto obstinarse en hacer análisis completos desde esas estructuras institucionales en crisis es un ejercicio vano y estéril. Pues lo que cambia y lo que condiciona a esas instituciones es la estructura económica.

Cierto que este determinismo económico puede y debe ser matizado, y así tratamos de hacerlo algunos, para señalar que la relación entre estructura y superestructura no es tan simple ni directa. Por eso recogemos las aportaciones del marxismo occidental, y en particular de Gramsci, para insistir en la relación dialéctica que existe entre ambos espacios. La estructura económica condiciona la superestructura jurídica y política pero las ideas y las ideologías, como parte de esa superestructura, pueden modificar a su vez la estructura económica. Este es nuestro método.

2. El momento sociopolítico

La tesis que hemos mantenido es que estamos en una crisis económica que ha devenido en crisis institucional (crisis en la sociedad política) y crisis ideológica (crisis en la sociedad civil) precisamente como resultado de su profundidad y gravedad. Estamos ante lo que Gramsci llamaba una crisis orgánica, esto es, una crisis que manifiesta las contradicciones del modo de producción (la economía) y que al no poder ser resuelta por el bloque social y político dominante (las élites político-económicas) también se traduce en crisis del propio bloque dominante. Nosotros venimos años etiquetando a este conjunto de fenómenos como crisis de régimen. La consecuencia política es que se abre una ventana de oportunidad para disputar el poder político al bloque dominante.

La crisis ideológica es una crisis de hegemonía, lo que significa que el bloque dominante ha perdido su capacidad de lograr consenso y sólo le queda su capacidad de ejercer coerción. Esto lo vemos claramente en el incremento de la represión física, administrativa e incluso penal contra todo aquel que ose impugnar el régimen del 78. Ya no convencen, pero siguen imponiéndose. Son ejemplos claros la Ley de Seguridad Ciudadana, la Reforma del Código Penal o los centenares de sindicalistas que enfrentan juicios penales por participar en huelgas y movilizaciones.

Una crisis ideológica significa también que un sector creciente de la población se ha desvinculado de su tradicional ideología o concepción del mundo, es decir, que ha dejado de creer en lo que había creído hasta entonces. Y eso abarca a todos los ámbitos del pensamiento personal y político. En términos políticos la gente deja de creer en el relato oficial, esto es, en la concepción del mundo que se ha impulsado desde arriba (una determinada visión del Congreso, de la Monarquía, de la economía…). Pero la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer, como decía Gramsci. Así pues, la gente deja de creer en algo pero temporalmente se encuentra huérfana de una concepción del mundo nueva y clara. En definitiva, la pregunta se ha convertido en la siguiente: ¿en qué creer ahora que sabemos que lo anterior no era cierto?

Entretanto pueden darse muchas opciones:

A) En un comienzo el bloque dominante es capaz de continuar su dominio simplemente por medios coercitivos. Se trata de un ataque a los síntomas y no a las causas, pero sin mayor efecto que trasladar el problema al futuro.

B) En el medio plazo el bloque dominante puede ciertamente reconstruir su hegemonía, a través de maniobras reformistas que aprovechan la incapacidad de las fuerzas de la oposición para presentar soluciones positivas y constructivas. El ejercicio del transformismo o la revolución pasiva, términos también de Gramsci, son instrumentales a ese objetivo. Se trataría de intentos de aprovechar una demanda social para poner en marcha políticas que consoliden precisamente lo contrario. Las reformas electorales del PP (la ya puesta en marcha en Castilla-La Mancha y la venidera para las elecciones municipales) son ejemplos de esto, pues se trata de un intento de subirse a la ola de la retórica “antipolítica” para poner en marcha medidas que acaben con el principio democrático de la proporcionalidad.

C) También puede suceder que las clases dominadas, beneficiándose de la naturaleza estructural de la crisis y de la ventana de oportunidad, amplíen su conjunto de alianzas y su espacio de consenso, invirtiendo la relación de hegemonía en su favor y transformándose en clases dirigentes del cambio. Obsérvese que se habla de alianzas desde las clases dominadas, y no desde los partidos políticos. Es decir, alianzas que parten desde la estructura y no alianzas que parten desde la superestructura.

3. La cultura política naciente

Hasta aquí la clave reside en la siguiente circunstancia: una nueva concepción del mundo, aunque naciendo y en estado embrionario, está disputándole la legitimidad a la vieja concepción del mundo. En términos políticos hablaríamos de Culturas Políticas, es decir, de paradigmas culturales a través de los cuales leemos e interpretamos la realidad política. Y en España y desde hace décadas el paradigma  indiscutible ha sido la Cultura de la Transición o Cultura del 78.Esta Cultura de la Transición, que desde 1978 hegemoniza toda interpretación política está caracterizada, entre otros, por los siguientes aspectos. En primer lugar, por el recurso permanente al consenso como instrumento resolutivo de conflictos. En segundo lugar, por la orientación bipartidista y partidocrática de su sistema político. Y en tercer lugar, por la filosofía política elitista y reacia a la participación ciudadana en asuntos públicos. La Constitución del 78 es el documento donde cristaliza mejor esa Cultura de la Transición. No hablamos tanto del contenido -resultado de una correlación de fuerzas favorable a los reformistas del régimen franquista pero con elementos muy progresistas derivados de la presión del movimiento obrero- como de la cultura política que impregna el documento mismo.

Esta Cultura de la Transición es parte de la sociedad civil y como tal es transversal a todas las instituciones políticas existentes, lo que incluye también a sindicatos y partidos políticos de distinta orientación ideológica. Entre ellos, naturalmente, también los de izquierdas. Y aquí el carrillismo y el eurocomunismo (y las tesis Berlinguerianas del compromiso histórico) tienen mucho que ver.

Sin embargo, la Cultura de la Transición ha ido rivalizando con otra Nueva Cultura Política que, con poco éxito hasta hace unos años, le ha ido disputando el espacio. Una Nueva Cultura Política que se abría paso a través de una interpretación abierta y flexible de la Constitución, con una filosofía política de participación ciudadana y de ruptura con las formas tradicionales de organización política que aparecen reflejadas en la propia Constitución. La irrupción de los nuevos movimientos sociales y la creación de organizaciones políticas organizadas de forma distinta a la de un tradicional partido político, han sido elementos clave en esta gestación. La propia fundación de Izquierda Unida, que renunció explícitamente a ser un partido político al uso, representó rasgos de esta nueva cultura política.

Desde entonces los movimientos sociales, tanto por su contenido (feministas, ecologistas, municipalistas, etc.) como por su forma (fundamentalmente con organizaciones horizontales) han ido desbordando al régimen del 78. Sin embargo, sin lograr arrebatarle la legitimidad y la hegemonía. No obstante, proliferaron acciones políticas y propuestas clave (como los procesos de presupuestos participativos llevados a cabo en centenares de municipios gobernados por IU o las primarias de IU de 1996) que lograron sembrar esa nueva cultura política que hoy va creciendo rápidamente. Hoy es de sentido común (en sentido gramsciano) muchas cosas que en 1978 parecían demandas propias de la marginalidad política.

Respecto a esto el hito más claro y reciente ha sido el del 15-M, que puso de manifiesto no sólo la frustración de la gente con un orden político y económico que les arrebata derechos y esperanzas, sino que también puso de relieve que la nueva cultura política empezaba a cristalizar de forma más nítida. Y, en consecuencia, mermaba con más fuerza la hegemonía de la Cultura de la Transición. Si a todo ello le sumamos el componente generacional, obviamente crucial para entender los cambios políticos de los últimos años, tenemos todos los ingredientes para comprender lo que está pasando.

No hay adanismo en esta nueva cultura política. Y quien crea que ha descubierto el nuevo mundo, se equivoca. Al fin y al cabo esta cultura política está constituida de las viejas demandas participativas del movimiento republicano, socialista y libertario. De hecho, aunque la derecha intentó hacer creer que el 15-M tenía como objetivo tomar el Palacio de Invierno, la cultura política -¡y las demandas!- que había detrás tenían más que ver con La Comuna de 1871. Hoy todo ello va emergiendo, mutando y cristalizando en determinados fenómenos políticos, a veces electorales y otras veces no-electorales. Y en estos momentos de crisis se genera un escenario de confusión en el que muchos analistas y dirigentes políticos educados en la Cultura de la Transición se muestran incapaces de comprender lo que está sucediendo.

Pero la oportunidad es clara. Hoy es más fácil que ayer no sólo disputar la hegemonía respecto a la Cultura Política sino también disputar el poder político para transformar la sociedad. Si colectivamente somos inteligentes estaremos en condiciones de poner encima de la mesa no sólo un programa político al uso sino un nuevo proyecto civilizatorio, es decir, una nueva concepción del mundo.

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Comentarios

  1. Sin atreverme a procurar emular el tono de tú discurso me gustaría poner énfasis en esa parte esencial del movimiento para el cambio hegemónico: el cambio generacional,ya que estoy convencido de que muchas ciudadanas y ciudadanos pueden confundir cambio generacional con relevo generacional.Porque como ya hemos explicado much@s compañeros, lo que se plantea con el cambio generacional no es una autotransfusión sanguínea para un mismo cuerpo y unas mismas circunstancias.Lo que se plantea,y ahí creo entender que radica tu conclusión,sería la necesidad de construir un nuevo cuerpo para una nueva cultura.Que piense y mire el mundo no con ojos jóvenes sino con una mirada y horizonte radicalmente distintos.Y por ello digo que el momento es ayer,porque ahí estamos los nacidos en los 80 con las nacidas en los 50, una corriente como la generación del 68 que atraviesa y abre la puerta a nuevas realidades…Al fin y al cabo vivimos a las luces y sombras de un pasado no resuelto.Perdón por extenderme tanto pero es que a mi los veranos me ponen un poco filosófico :)Salud!

  2. Sencillamente magistral, tan sólo resaltar que los cambios estructurales habidos y en curso, son de tal dimensión que podemos caracterizar el momento de involutivo. En ese sentido no sólo el sentido común (Gramsciano) incorpora valores antes marginales, sino que el propio sentido común (oligárquico) pasa a ser disruptivo por mor de la intensidad involutiva.
    Con lo que la hegemonía ideológica se discute por la alternativa, sustentándose también en el sentido común de la sociedad extinta, pero con proposiciones nuevas y revolucionarias, antioligárquicas y radicalmente democráticas.
    De otra parte, K.Marx y F.Engels no profesaron el determinismo materialista, profesando la intensidad de la relación dialéctica entre estructura y superestructura.
    Tod@s somos hij@s de nuestro tiempo, y la organización de las ideas son el sustento de las mismas, por ello la imbricación de las innovaciones en TICs con el marco conceptual de los edificios ideológicos, deben alumbrar nuevas formas de respuestas, organzición, formación, debate, elaboración, contestación y movilización.
    A.Romero decía que la ametralladora de su guerrilla era el coche, con el que hacía miles de kilometros y organizaba la contestación social democrática, hoy día las comunicaciones han cobrado un nuevo sentido y ya no requieren la presencia física, las nuevas armas de la resistencia y revolución son las TICs.

    Democracia o Barbarie.

  3. Alberto, por Tutatis y por los clavos de Pablito…juntaos Ada Colau, Tania Sánchez, Pablo Iglesias y ese largo etc de personas de bien…que aquí tenéis mi apoyo. Un Abrazazo

  4. Vaya por delante que soy lector “entregado” y que estoy básicamente de acuerdo con lo que expones y, especialmente, con tu inclusión en el análisis de que algunas de las propuestas que arraigan hoy ya las defendíamos desde los tiempos de la transición y aún no han perdido vigencia pero si parecen más alcanzables; pero también es cierto que has empezado de un modo tempestuoso que me ha hecho recordar a Lakatos (1) y de aquí me has llevado, via Marx, a Popper (2); es un camino peligroso, la economía no lo es todo aunque sea importante y, quizá, la mayor objeción que se le puede hacer es la escasa capacidad de realizar predicciones fiables, con lo que creo que cualquier intento de pronostico económico debe ponerse en una cautelosa cuarentena, osea, dentro de su margen de error que, claro, también es muy difícil de estimar.

    (1) “La honestidad intelectual no consiste en intentar atrincherar o establecer la posición propia probándola (o «haciéndola probable»); más bien la honestidad intelectual consiste en especificar con precisión las condiciones en que estaríamos dispuestos a abandonar nuestra posición.” [Imre Lakatos “La metodología de los programas de investigación científica” e.e.]
    (2) El fallo de las predicciones de Marx son fundamentalmente expuestas en “Miseria del Historicismo” lo que deja en mal lugar su diagnostico aunque no invalide la potencia explicativa de la economía. Aún así creo que lo resuelves respondiendo correctamente en el mismo sentido en que Popper corrige el enfoque: “Para el historicista, el «Espíritu de la Época» es una entidad que explica ampliamente, o por lo menos en parte, las acciones y los enunciados de los hombres que viven en esa época. Este enfoque me parece completamente equivocado. pero esto no quiere decir que no haya ningún problema. Es menester rebajar el espíritu de la época de su categoría de explicación a la de fenómeno social que requiere explicación.” [Karl Popper “El mito del marco común. En defensa de la ciencia y la racionalidad”: “Un enfoque pluralista de la filosofía de la historia” (basado en un conferencia de Oxford 3-11-1967) pg. 166]

  5. Con todo mi respeto me atrevo a intervenir como una ciudadana simple para poder expresar el margen de mis observaciones sobre esta sociedad Española,me interesa la política,la educación y sobre todo la disciplina, de la sociedad en cual vivo con mi familia, me preocupa el ambiente de esta sociedad, soy inmigrante y refugiado político,desde 1999,tengo dos barones adolescentes.En mi opinión las responsabilidades tenemos que tener iguales como la comunidad de los inmigrantes del mismo modo el país de acogida. Mis ideologías des de mi país son comunistas.Pero como sabemos,el ejercicio de la política no es la misma en diferentes países y ablando de la situación de esta sociedad diría que esto es el resultado de libertinaje materialista,y la mezcla entre política partidaria , entre monarquía, entre democracia,y mismo tiempo hablando de KARL MARX O FEDERIC ENGELS,y yo hasta hoy no lo puedo entender,que clase de ideología domina en ESPANIA?,QUE META TIENEN LOS POLÍTICOS PARA EL FUTURO DE ESTE PAÍS? OS LO IMPORTA COMO UN PAÍS? O MEJOR DECIR COMO UNA NACIÓN ?,QUE CLASE DE PATRIOTA SON?.PARA PODER EJERCER LA POLÍTICA MARXISTA ,ANTE DEBERÍAN EJERCER LA POLÍTICA DE ,, LENIN,,,, SI NO,COMO SIN APRENDER EL ALFABETO EMPEZAR A LEER,ES IMPOSIBLE,O LA MONARQUÍA?,O TODO TIENEN PRIVATIZADOS,LOS BANCOS,?O LA ENERGÍA,?Y MILES DE EJEMPLOS,ESPANIA, COMO UN PAÍS ESTA DESNUDA,no tiene ni una fabrica,para los ciudadanos,ni un colegio sin interés,ni una guardería sin interés,ni un metro de titera para explorar,y agricultura es el principal para el levantamiento de un país con el supuesta mente creado,, crisis,,.Solo vale material,coche de lujos,ropas,comidas, pero de inteligencia poco,por ejemplo,en la población de Gerena, algunos de los cargos de los concejales ocupan gente sin tener ni graduado escolar,o de cultura una costurera casera ,sin titulo, de traes de flamenca,y para el colmo el puesto de alcaldía,y contesten me que podemos esperar de este ayuntamiento,solo mala gestión, y es solo un ejemplo.Con todo mi respeto,sin ofender a nadie,pero desde cuando viene bien conocer con mas opiniones de los ciudadanos.Muchas gracias.Y PERMITAN ME TERMINAR CON UNA DE LOS DE MAS OPINIONES DE LENIN SOBRE EL,, MATERIALISMO TONTO,,. EL MATERIALISMO TONTO ES EL MATERIALISMO BURGUÉS TEMPRANO,SIN DESARROLLAR,A DIFERENCIA DEL IDEALISMO ,,INTELIGENTE,,DE HEGEL Y DEL ,,MATERIALISMO ,,INTELIGENTE,, DE MARX.

  6. Citas a Gramsci para abordar los conceptos de ideología y hegemonía. No veo a Gramsci, uno de los fundadores y secretario general del Partido Comunista de Italia, haciendo un discurso antipartidos o antipolíticos. Tampoco veo al que prácticamente murió en una cárcel fascista diciendo que es irrelevante si uno es de izquierdas o de derechas. Con las citas de Gramsci se argumenta lo contrario de lo que el decía y hacía.

    Marx y Engels no tenían una perspectiva determinista en absoluto. Pero tampoco creían que las ideas por sí solas pudieran producir el cambio social; esto sí es propio de la dialéctica (idealista) de Hegel, una de las influencias de la Escuela de Frankfurt, de la que a su vez beben los politólogos de Somosaguas.
    Por eso se centran en cuestiones formales (democracia, soberanía, participación…. cuestiones de método) en lugar de cuestiones de fondo, de carácter económico y social (trabajo, precariedad, salarios, educación, sanidad); pero éstos son los que más está sufriendo la mayoría, por los que la gente se manifiesta, y donde reside la identidad de la izquierda.
    Por eso pueden analizar a Marx o a Gramsci como intelectuales, obviando su carácter político, revolucionario, de izquierda.
    Por eso pueden hablar de la movilización social… pero no haber participado en la convocatoria de una sola movilización en sus 7 meses de existencia, y mira que ha habido ocasiones, abdicación incluida. El metadiscurso que se retroalimenta, y hasta toma forma en un pensamiento colectivo que flota por ahí y que también mencionas.
    Hablas de ideología como cosmovisión social; Pero a mí me interesa más otra: qué ideología tenemos los que queremos cambiar las cosas, qué ideología tienes tú.
    Con afecto, sugiero no dejarse deslumbrar por esos discursos, que no creo que contribuyan al “fortalecimiento intelectual de nuestra causa política”, si es que esa causa es de izquierda.
    Un saludo.

  7. Se dice, – el descubridor del más famoso, Hoffman, el más insigne acerbo psiconáutico a la búsqueda de una definición común a los eventuales estados alterados de conciencia, los más conocidos relatores e historiadores del asunto, Ott, y en nuestro país, Escohotado, también el más entusiasta de su divulgadores, Leary, con su conocida frase “Turn on, tune in, drop out” (sintoniza y tira lo viejo), …-, que esa es la consecuencia más aprovechable en el estado habitual de conciencia de las experiencias psicodélicas: una renovación de los paradigmas bajo los cuales juzgamos el mundo.
    No presuponer que la cultura imperante en cada momento impregne, también transversalmente, las concepciones individuales sería como pensar que un cubo completo de agua es de naturaleza diferente, – H2O -, a las gotas que lo forman.
    Y como Ang Lee pretende poner de manifiesto en la cinta cinematográfica “Tacking Woodstock”, esa renovación no se circunscribe a la juventud física aunque el entusiasmo y los primeros impulsos tengan lugar en las personas jóvenes por su explosiva capacidad física y su irresponsabilidad pasiva, – esto es, su situación todavía carente de responsabilidades porque así lo designa la sociedad en la que crecen -, que les permite dedicaciones más impersonales, sino en cualquier conciencia que acierte a verse a través de otro prisma, como les ocurre a los dos adultos sobre los que va centrando el protagonismo el director.

    Cuando yo, como al tiempo se estaba proponiendo desde otros colectivos, propuse en un foro del que era afín la acción del 15M (http://www.cannabiscafe.net/foros/showthread.php/234178-Protesta-global?p=2748324&highlight=protesta+global#post2748324), alguien en ese foro y como respuesta en otro hilo de otro cuarto del foro, me sugirió que era algo así como que la sociedad se tomase un trippie’.
    Es muy arriesgado sostener que los movimientos culturales y, como consecuencia, sociales, que se sucedieron en Norteamérica y el Europa alrededor del año 1968, fueron la consecuencia de los efectos del consumo de una sustancia química, …tanto como lo sería afirmar que el ingente consumo de esa sustancia durante esos años fue la consecuencia de los movimientos culturales que nacieron en la época. Nos estaríamos introduciendo en una discusión bizantina que es muy probable que nunca se pueda dilucidar.

    Pero sin duda que en tales experiencias le queda a uno completamente explicado y definido bajo una lógica que no pertenece a esta realidad y que es muy difícilmente expresable apenas si por algunas imágenes comunes a todas ellas que ya son icónicas en la imaginería psiconaútica, ese concepto de “nuevas formas” de organización política y social que tan indefinido está aún, – pese a lo acertado de los diagnósticos, esto es, de lo que es necesario cambiar -, y el miedo que a muchos les da y que tantos otros utilizan como herramienta reaccionaria, esa indefinición sobre lo que puede venir.

    De nuevo apenarse de que una herramienta, no sólo psiquiátrica, no solo psicológica, sino una herramienta de concienciación individual para una convivencia en común, esto es, una sociedad en definitiva, fuera escondida y prohibida en los más bajos niveles de lo permitido y de lo permisible, sin el menor rigor científico; ¡vaya!, ¡precisamente por los principales actores mundiales que iban apuntalando el régimen económico (primero tal por darle su preeminencia a la relación de los bienes de producción de la teoría), y social que nos ha traído hasta nuestros días!

    Se entiende que, aunque sólo fuera por similitud en las dinámicas de la realidad, tuvieran tanto miedo a aquellos cambios que producen en la mente de las personas unas sustancias químicas, los psicodélicos (LSD, DMT, mescalina, …), como el miedo que sienten, y que tanto tratan de trasladar a toda la gente, a los cambios políticos que se avecinan.

    También disculpas por lo extenso del comentario y por lo, al menos a primera vista, fuera de contexto que pueda parecer y que realmente esté.

    Saludos.

  8. ¡Pues para estar descansando, no está nada mal!
    Hablando en serio, señor Alberto; le felicito por la claridad de su exposición y por alumbrar la situación socio-política en nuestro país. Espero que la nueva cultura política de la que habla en su artículo se abra paso y usted (junto con mucha gente más) esté en ese proceso.

  9. Llevo mucho tiempo reflexionando en el modo de funcionamiento de la sociedad, en las transformaciones ideológicas y culturales, en el runrún constante y cambiante en su morfología de la nebulosa popular, y me hallo un tanto consternado en un sentir ciertamente ambiguo.

    Por un lado, todos los indicadores nos presentan una realidad de cambio de signo en el devenir político, provocada por un incipiente deseo de autogestión ciudadana, o cuanto menos de supervisión controlada de los distintos modelos de toma de decisiones, y recogida en base al aumento de los niveles de participación en iniciativas ciudadanas, así como en el mayor protagonismo que cobran las cuestiones políticas en el día a día de las conversaciones generales.

    Por otro lado, tenemos a un régimen económico-político que trata de monopolizar el poder utilizando las viejas artimañas propagandísticas y de desprestigio constante ante todo lo que suene diferente, o que ponga en entredicho su posición de privilegio, que cada vez cobran menos efecto, e incluso empiezan a tener resultados contrarios a los conseguidos en épocas anteriores.

    En dicha batalla, cada vez veo más clara que el lado ciudadano acabará imponiéndose, pero mi gran temor es que dicha fuerza ciudadana sea redirigida cual llave de arte marcial hacia una dirección que nos lleve a una situación parecida en esencia a la actual, pero con otra estructuración. Y es que por mucha filosofía, ética, e ideario político que queramos añadirle al asunto, el factor de la psicología social es tan caprichoso como maleable mediante el uso de determinadas herramientas.

    ¿Qué es la democracia real? ¿Es posible conseguirla? ¿Es el camino óptimo hacia la felicidad general en cualquier caso? Al fin y al cabo, este juego de la vida trata de eso, conseguir la felicidad y el bienestar generar perdurable en el tiempo. ¿Cómo extirpar el poder de convocatoria de aquellos que tienen las aptitudes necesarias para ello y unos fines distantes de esa felicidad y bienestar general? ¿Cómo aumentar la capacidad de autonomía de los individuos en sus opiniones y sus decisiones? La única respuesta que encuentro es “Educación”, y aun así me temo que sea una condición necesaria pero no suficiente, ya que creo que la propia idiosincrasia del ser humano provoca este déficit. Puede que sea una cuestión del modelo cultural y de convivencia, y que tratando de cambiar éstos, en varias generaciones nos aproximemos más a dicha autonomía, pero aun así me siento un poco escéptico, ya que en última instancia, el “enemigo” se halla en casa, y éste es el panorama de una mayoría manipulada que modifique nuestro devenir hacia realidades no deseables.

    Con respecto a las posibles hojas de ruta para que los valores sociales afloren y se cristalicen en forma de nuevo régimen, todo pasa por una cadena de decisiones difíciles, de profundo cambio en el funcionamiento del día a día, y que sin duda llevarán a disputas internas, ya que hay muchos actores tomando parte del juego, y con intereses muy distintos, y las consecuencias no serán del gusto de todos. Sobre todo porque los actores menos afines a dicha posibilidad de cambio son los que cuentan con el poder económico y mediático. Aun así, si llegamos a un régimen más democrático y social, no tengo claro qué efecto tendría la presión de la comunidad internacional en forma de desprestigios y embargos, así como qué actitud tendrían las fuerzas militares tanto españolas, como de dichas comunidades. Pero no debe ser esa nuestra preocupación en este momento, sino el llegar hasta nuestro objetivo, y cuando estemos allí, que se quiten la careta quienes tengan que hacerlo, como ya se está viendo con diferentes personas y entidades políticas y periodísticas, y ya tomaremos las decisiones que estén en nuestra mano.

  10. @Marina, ser de izquierdas o derechas no es irrelevante. Pero construir el bloque social y de progreso o mayoría social, no consiste en darles el carnet de izquierdas a tod@s ell@s.
    Es un razonamiento muy simple, que sin desvirtuar la importancia dicotómica de izquierdas y derechas, y menos aún la diversidad ideológica en el seno de la misma, simplemente reconoce que las resistencias a los cambios estructurales y superestructurales de la Involución, van más allá de dicha dicotomía. Es decir, que muchísima gente sin considerarse de izquierdas, hoy día tienen serias contradicciones respecto de la involución sistémica en España.
    Contradicciones que como dices, tienen su base en las repercusiones económicas de la involución para sus vidas, pero que a su vez alimentan también retrocesos en libertades civiles y políticas, representación democrática, etc. Que en conjunto agudizan contradicciones subterráneas que ahora afloran con fuerza.
    Contradicciones que se reconocen fundamentalmente en la contradicción entre Capital y Trabajo, pero también entre Capital y Gaia, Capital y Democracia, Capital y Derechos Civiles….
    De otra parte, A.Garzón no ha planteado que las ideas por sí solas puedan provocar el cambio social. Más bien ha explicitado que la relación entre estructura y superestructura, no es monocorde sino dialéctica tal y como planteas tú. Por ende, podemos encontrarnos coyunturas en las que ideas, ideologías, sentidos comunes, culturas-políticas(producto de la estructura económica y la acumulación histórica-hij@s del tiempo-) puedan alentar procesos revolucionarios o de cambio en las estructuras económicas.
    ¿Qué otra cosa si no es una Revolución? Una revolución es la expresión más palmaria del cambio provocado en la estructura, por la superioridad temporal de la superestructura(reducida está a la ideología precursora de la Revolución y motivada en injusticias materiales).
    Respecto a la diferenciación entre método y fondo, medio y fín, contenido y continente. Y la desvalorización de la forma, democracia, soberanía, participación respecto del fondo de caracter económico y social. Decirte compañera o/y camarada, que somos hij@s de nuestro tiempo: podremos nacionalizar eléctricas, gasísticas, petroleras, Telefónica,Banca, y devolvernos al estadio público anterior a la Democracia. Pero la forma en que se gobierne esa estructura económica, el método, el medio, el continente determinará el proceso y resultado social de la materia.
    Explicándonos entre marxistas(te puedo asegurar que tengo más trienios que la Democracia participando en movilizaciones),si antes te decía que la Revolución(política y triunfante) es el momento histórico en que la ideología toma el Poder y modifica la estructura política. ¿Acaso la superestructura, o legitimación de la estructura económica no versa sobre Democracia, Soberanía,participación …?.
    Cuando hablamos de modos de producción, relaciones de producción, relaciones de dominio, ¿acaso no estamos hablando de formas?,¿acaso los procesos no son formas?.
    No pienses que desvirtúo el materialismo dialéctico, que vuelvo al idealismo. Simplemente llamo la atención sobre la relación dialéctica existente entre materia y forma, como forma y materia tienen vinculaciones.
    Concentración, centralización, acumulación son formas materiales.
    Un discurso centrado sólo en valores democráticos, soberanos o participativos está tan cojo, como el centrado sólo en aspectos del retroceso en las condiciones de vida materiales. Puesto que como bien explica A.Garzón los dos estan vinculados, dialécticamente sí, pero vinculados.

    Salud.

    Democracia o Barbarie.

  11. Alberto muy interesante tu artículo por aclaratorio,realista,y porque

    refleja tu buen conocimiento de la realidad sociopolítica del País y con animos para transformarla. Saludos

  12. En aras de la honestidad… no me trago el salto mortal que pega el autor entre tomar la estructura económica como vértice piramidal de la sociedad y las encuestas.
    A eso lo llamo arrimar el ascua (o el CIS) a mi sardina, o aprovechando que el CIS pasa por Valladolid. Entre una y otra creo que hay más cosas, aparte del CIS, que es finalmente lo que nos preocupa a todos, incluida IU.
    Y sí, no alimente más usted el ego de Iglesias, que ya se alimenta solo.

  13. Tengo un amigo alemán que se extraña de que en España cada vez más la corrupción sea la norma y no la excepción y yo lo comprendo: mientras nosotros leíamos El Lazarillo, el Guzmán de Alfarache o La pícara Justina, ellos, los alemanes, se aburrían como ostras leyendo a Goethe y a Thomas Mann.

    Lo que me sorprende a mí es que aún haya españoles que se extrañen de lo mismo que mi desconcertado amigo alemán. Salvo que no hayan leído un libro en su vida. Porque el famoso patio de Monipodio, la escuela de ladrones de Sevilla a la que acuden los pícaros cervantinos Rinconete y Cortadillo, como la fabulosa tierra de Jauja, “donde se come y se bebe y no se trabaja”, que inmortalizó su paisano Lope de Rueda, o la pensión segoviana del Cabra quevedesco en la que las comidas no tenían principio ni fin porque el avaro dómine les hurtaba el tocino y la carne de la olla a sus pupilos, se diferencian muy poco de la España que hoy conocemos. Cambian los nombres de los ladrones y de los pícaros, pero es la misma en esencia.

    Por eso yo a los que se sorprenden de lo que está sucediendo en nuestro país les recomiendo que lean a nuestros clásicos (a Cervantes y a Quevedo, pero también a Fernando de Rojas y al Padre Isla y, por supuesto, a Larra y a Valle-Inclán) y a los que no lo pueden hacer, como mi amigo alemán, porque no dominan el idioma les remito a la historia de la literatura: mientras que los alemanes daban a luz el romanticismo, los italianos el renacimiento, los franceses la ilustración y los ingleses la tragedia moderna, nosotros, los españoles, hemos aportado al mundo dos géneros literarios característicos: la picaresca y el esperpento. Digo yo que será por algo.

    http://elpais.com/elpais/2014/08/13/opinion/1407960384_543773.html

  14. @Jesús, es por qué inveteradamente España,por obra de sus oligarquías,ha representado la España negra y no la rosa.
    Te remito a la comedia Rosa y Negro,situada en el S.XVI en ellas podrás ver la caracterización de la España negra de la idiosincrasia autóctona de nuestra oligarquía. Oligarquía que cuasi ininterrumpidamente ha gobernado España por los siglos de los siglos. Naturilazando cultura, aprehendiendo y también aprendiendo l@s españoles-as generación tras generación, los valores dimanentes de la acción oligárquica.
    La picaresca del pueblo que surge de la miseria del Lazarillo y otr@s, respecto a la corrupción oligárquica, establece una diferencia entre la pulsión por sobrevivir y la de dominación y enriquecimiento, aunque no deje de ser cierto que se retroalimentan, al legitimarse ambas en el imaginario colectivo.

    Democracia o Barbarie.

  15. La “política” que está practicando ahora el PP a nivel de toda España :

    El PP sabe que va perder las próximas elecciones generales o en el mejor de los casos las va a ganar pero va a perder la mayoría absoluta….

    Si pierde esta mayoría absoluta, aunque gane las elecciones como partido mas votado, le va a obligar a gobernar en minoría de forma muy difícil y sin poder seguir otros 4 años en el poder teniendo que convocar elecciones anticipadas, pasando por la dimisión de Rajoy, problemas internos en el PP (escisiones), etc..

    O incluso aunque sea el partido mas votado si no tiene apoyos para gobernar, apoyos que seguramente solo podrían surgir de UPyD y Ciutadans, y otros partidos no tan votados si tienen esos apoyos entre el resto de partidos, podría ocurrirle que terminase en la oposición, si no tiene suficientes votos como para salir elegido su candidato (como pasa, hasta ahora, en cualquier ayuntamiento en el que el partido político que gana las elecciones, no tiene mayoría para la investidura y al final si esos apoyos los consigue numericamente otra fuerza política, pues esa fuerza es la que gobierna y el alcalde es de ese partido).

    Ante este panorama tan sombrío, lo que se está planteando el PP, además de no convocar elecciones hasta el último día…, es por un lado hacer todos los cambios legislativos (pucherazos y tongos) necesarios para salir beneficiado, es decir, cambios electorales (como ya está ocurriendo con la “elección directa de alcaldes” en las elecciones municipales, algo que no pide ni la ciudadanía ni ningún grupo de la oposición, solo es una ley antidemocrática “a la carta” que les beneficia), y por otro lado tratar de “colocar” a los suyos, amigotes, familiares, etc., en todos los puestos relevantes que pueda (enchufes).

    Para poder así por un lado, hacerle desde los puntos de poder conseguidos mediante las triquiñuelas (enchufes) que ahora está haciendo, el boicot a las fuerzas políticas que le sustituyan, y por otro en cuanto pueda volver al poder lo mas rapidamente posible (ayudado por esos boicots de sus enchufes, además de por una fuerte oposición política y mediática), volver al poder bien con el nombre de PP o con otras “marcas blancas” de nueva creación.

    Y si no consigue volver al poder, por lo menos tratará desde todos los puestos que está creando ahora mediante triquiñuelas (enchufes), de conservar todo el poder posible durante todo el tiempo posible.

    Esta es la estrategia…, frente a esta lo único que se puede hacer, además de denunciarla, es cuando otros grupos lleguen al poder, cambiar todas las leyes que haya hecho el PP y además denunciar cualquier rastro de corrupción que encuentren (papeles, denuncias, ordenadores, etc.).

    Por supuesto, existe una posibilidad de parar esta regeneración, que tanto el PSOE como el PP “acarician”, un gobierno de concentración entre ambos, para así salvarse ambos, esperemos que no ocurra, pero tener, ambos lo tienen en la cabeza desde hace mucho.

  16. Donde el PP (y otros partidos), pierdan el poder, hay que hacer rapidamente una auditoria de su gestión, a ver con que nos encontramos …

  17. @cayetano. Gracias por tu elaborada respuesta, es un placer tener una conversación inteligente.
    He criticado el planteamiento de Alberto al ver detrás las ideas de los politólogos de Somosaguas (los de Podemos vaya). La crítica a Alberto es por su acercamiento ideológico y político a sus posiciones.

    Ellos parten el concepto de hegemonía de Gramsci (y aquí se utiliza también) y al final concluyen que hay que crear mayoría desde arriba, que el éxito de Podemos reside en no pronunciarse sobre cuestiones concretas, que la cuestión del aborto no es prioritaria, vaya que hay que ganar a cualquier precio. Utilizar a Gramsci para justificar el populismo… eso sí que es de trileros y no el debate izquierda-derecha, como dijo recientemente PI. Y tratándose de unos que saben de política me parece canalla.
    En este texto veo el mismo trasfondo ideológico (aunque sin conclusiones tan burdas). Y más aún al decir Alberto (en la SER) que IU y Podemos tienen el mismo proyecto político que me pareció promover la unión sin condiciones.
    Voto a IU, pero no estoy afiliada.
    Creo que Podemos es un reformismo populista, o lo era hasta el 25-M. Desde entonces se está escorando cada vez más hacia la derecha con cuestiones como el aborto (no prioritario porque nos puede quitar votos), la propuesta de reexaminar a los funcionarios cada 5 años o la creación de un nuevo sindicato y modelo sindical ajeno a siglas o ideologías. Cosas que serán muy aplaudidas por la derecha incluso la más extrema.
    El propio Ynestrillas dijo recientemente sobre podemos que “nos ha robado el sitio”, “su mensaje es, en líneas generales, asumible” y “es lo más cercano al autenticismo falangista en el espectro político”.
    ¿Es que a nadie le suena eso del sindicato sin ideologías? ¿Es que esto no nos hace pensar que vamos por mal camino?
    Cuando se abandona la brújula ideológica iniciamos un camino de destino incierto y podemos encontrarnos compañeros de viaje bastante indeseables.

  18. Excelente artículo. Desgraciadamente es la Economía la que, al final, mueve todos los intereses políticos…porque el bienestar social a todos los niveles depende del “vil metal”…y hay que saber ahorrar, rentabilizar y crear !
    Todavía estamos con más de un 24% de paro en España y la zona Euro ya está en recesión !
    Algo hemos hecho mal, y entrar en el Euro nos ha supuesto un impòrtante lastre. El interés del BCE por controlar la “inflación comunitaria” perjudica claramente a España.
    La curva de Philips muestra la relación inversa entre inflación y paro. A menor inflación, mayor paro…
    Si todavía España tuviera la peseta (pero dentro de la UE como Inglaterra con la libra esterlina, Suecia con la corona sueca y Dinamarca con la corona danesa) se podrían haber controlado los tipos de interés adecuadamente, se podría haber actuado sobre los tipos de cambio para favorecer nuestras exportaciones junto al incremento del turismo y, sobre todo, habríamos actuado de inmediato para superar la crisis.
    Con un paro del 24%, ¿Les preocupa, sinceramente, la inflación?

    Saludos

  19. Xiquito rollo, papá

  20. La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados…

    (Groucho Marx)

  21. Empiezo por decir que estoy básicamente de acuerdo contigo. Sin embargo hay algo que me sorprende en ese relato que va de la Transición hasta hoy. Reconozco que ésta fue un desastre para la izquierda, en el que como tú apuntas el eurocomunismo(signifique ello lo que signifique) tuvo una buena parte de culpa. Sin embargo no consiguió arrasar con todo el progresismo. El referéndum por la salida de la OTAN ha sido la mayor movilización popular en los últimos 40 años de nuestra sociedad.De hecho, Izquierda Unida nace de aquella marea.¿Porqué nadie habla de aquello? A pesar de perder, el resultado fue espectacular. El problema es que aquella movilización remite a una situación, la de la guerra fría, que terminó, más para mal que para bien.Por cierto, que fue también la dinámica de bloques, más que errores de nadie lo que determinó el modelo de la Transición española.Desde 1991 nada es igual en la izquierda y nos hemos empeñado en ignorarlo. Lo nuevo del 15-M …y de Podemos no es que cuestionen el régimen del 78, que eso ya lo hacíamos muchos, es que nacen “después de la caída de la URSS”.Y evitan cuidadosamente referirse a aquel mundo.Los ataques que les dirige la derecha les relacionan con Chávez, no con Stalin. Por el contrario IU pareció empeñarse en seguir vinculada a la memoria bolchevique de manera puramente retórica. Por el contrario sus propuestas económicas y políticas fueron y son asumibles y compartibles por cualquier socialdemócrata e incluso por cualquier demócrata radical honesto. Lleva casi 40 años dedicada a atacar a la socialdemocracia personificada en el PSOE, en vez de argumentar lo evidente: la política económica de los partidos de la IS actual en ningún sentido es socialdemócrata, ni en términos de reparto de la renta, ni en fiscalidad, ni en servicios sociales ni en derechos laborales.Las fuerzas que , de facto, representan una opción de este tipo son IU , Syriza o Die Linke en Europa …y los gobiernos progresistas de América Latina(unos más que otros).Resulta simbólico que Felipe González esté en plena campaña por la permanencia en la OTAN, mientras a su otrora valedor, Olof Palme, se lo carga la CIA( a través de su franquicia surafricana). No digo que IU se declare socialdemócrata, porque también en ese caso el adjetivo se ha contaminado por su empleo, pero sí demócrata radical, es decir: heredera de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.Creo que me he ido un poco del tema de tus notas, pero es que creo que perdimos una ocasión histórica en 1985 y sería triste que lo volviéramos a hacer ahora.Lo que fue el movimiento comunista ha desaparecido, y estamos volviendo al mundo de las contradicciones interimperialistas que la guerra fría enmascaró.Declararse heredero de un difunto, significa responder por él sin poder esperar su ayuda. Por otro lado,ciñéndome ya más a tus notas,me sorprende que entre los factores de la crisis del régimen del 78 no cites “el problema catalán”, que, en mi opinión, es el más relevante. La posición sobre la consulta en Cataluña de IU es ,creo, la correcta, y su prudencia a la hora de manifestarla también. Pero ni Marx ni Engels ni Gramsci aprobarían que se evite citar un conflicto relevante en un análisis por considerarlo electoralmente delicado (dicho sea con todo respeto y aplauso por el tono pedagógico y ameno del foro).

  22. Estoy de acuerdo contigo en que la piedra angular de la política es la economía, pues sin ella no hay ni distribución de la riqueza, ni políticas sociales, ni nada de nada. De ahí que Marx se pasara estudiando, durante años, las relaciones productivas entre las distintas clases sociales, su origen y desarrollo plasmado en el ingente trabajo de “El capital”, cuyas conclusiones quedaban enmarcadas en un contexto político, en relación al Estado, el Derecho, la Moral, la Vida civil, etc. en sendos artículos recogidos en los Escritos de Economía y Filosofía.
    Aceptado, pues, este principio, como muy bien dices, no es aceptable, ni realista aplicar el determinismo económico.
    En los años treinta autores como Wilhelm Reich, Erich Fromm y otros, después de las elecciones que dio la mayoría política Hitler se preguntaron ¿Cómo es posible que simpatizantes e incluso militantes socialistas y comunistas cambiaran de parecer a última hora?
    Que viene a ser el equivalente a la pregunta que todos en algún momento nos hemos hecho desde la izquierda, a saber: ¿Cómo es posible que la mayoría de la sociedad vote en contra de sus propios intereses y a favor de intereses económicos de la minoría?
    Resumiendo, a la tesis que llegaron estos autores fue que en el ejercicio del voto hay un componente racional y otro irracional y que el componente irracional puede ser, según los casos, más fuerte que el racional. Este componente irracional, sentimental o emocional, ya pudimos comprobarlo en las primeras elecciones de la transición, un gran número de votantes: los indecisos o los que no saben no contestan, además de aquellos que emitieron su voto inducidos por sus creencias religiosas y por lo tanto irracional, lo hicieron porque tal o cual candidato les era más simpático, más agradable, les transmitía más seguridad, sinceridad, o simplemente porque era más guapo y les caía mejor. Es decir desde el primer momento se pudo observar como una parte significativa de la población no votaba opciones políticas basadas en sus programas electorales que sería lo racional o razonable, si no por otras cuestiones irracionales. Se pensó, entonces, que esto era una cuestión temporal fruto de la ignorancia política y que con el tiempo y la práctica política se subsanarían por si sola. Craso error, pues como pudimos comprobar, cada vez se discutían menos programas políticos, de hecho los programas políticos fueron sustituidos por declaraciones de principios y en ocasiones ni eso, apelando, cada vez más, al componente emocional: el temor, el prejuicio, etc.
    Todavía no entiendo por qué la sociología autodenominada de izquierdas o social, no incluye en sus análisis la psicología social para entender mejor el comportamiento de las masas a la hora de emitir un voto y por qué los partidos de izquierdas han ignorado sistemáticamente este factor.
    En este estudio se analizan las mentalidades por clases sociales, sobre todo de la clases media de la época o pequeña burguesía: comerciantes, funcionarios, pequeños y medianos empresarios y las conclusiones son muy interesantes. La mentalidad pequeño burguesa es profundamente conservadora y autoritaria. No me voy a extender en el examen del ensayo, para eso ya están los libros, pero si trataré de establecer un cierto paralelismo entre esa burguesía descrita en el ensayo con la burguesía que hemos conocido en este país y que no se estudia en los libros, antes y después de 1978.
    ¿Cuantas pequeñas, medianas e incluso grandes empresas cerraron en nuestro país? No lo se, pero un montón.
    Empresas de maquinaria, de objetos de consumo, principalmente del sector textil, pero también de otros sectores, seguían produciendo mercancías tal y como lo habían hecho sus antepasados sin ningún tipo de innovación significativa, que ante la disyuntiva de producir más y mejor, o sea, invertir en renovación de capital y adquirir maquinaria moderna para producir más y mejor, siguieron produciendo como hasta entonces. Prefirieron seguir ganando lo que ganaban e invertir las ganancias en otros sectores más lucrativos como el sector inmobiliario, bien adquiriendo terrenos, bien adquiriendo inmuebles, dado que las previsiones eran que los grandes núcleos urbanos seguirían creciendo durante mucho tiempo y llegado el momento, cuando se presentó el capital extranjero vendieron sus empresas con la seguridad de que con lo acumulado y lo que le ofrecían por la venta, sus hijos y nietos tendrían un seguro de vida. Esta mentalidad conservadora, impermeable a los cambios es la dominante entre la pequeña burguesía que hoy forma parte de la llamada clase media.
    Y esa ha sido precisamente la mentalidad de la sociedad española durante todos estos años, una mentalidad pequeño burguesa y fíjate que digo mentalidad y no ideología. Pero ha sido, precisamente esa mentalidad pequeño burguesa la que ha influido a la hora de establecer una hegemonía ideológica conservadora.
    Aquí cabría reflexionar acerca de cuales fueron los factores que intervinieron en la pérdida de la hegemonía cultural, que no social, pues la social nunca la conseguimos, pero si una hegemonía cultural de izquierdas. cuando en las Universidades sino se estudiaban textos de autores marxistas, por lo menos se leían y cuando los intelectuales de mayor prestigio cultural se encuadraban dentro de dichos postulados.
    Como muy bien dices en el punto dos el principal peligro que veo es que las clases dirigentes opten por el mal menor para ellos, que no es oro que: cambiar algo para que nada cambie y así poder seguir en el poder mientras la ciudadanía se conforma con las migajas que se le caigan de la mano al poder. Esto puede ser así por dos razones principales, una porque el poder históricamente ha echado mano de este recurso, con éxito, cada vez que se ha visto amenazado y otra porque el entusiasmo revolucionario es efímero y aquel ímpetu del principio poco a poco se diluye, sobre todo cuando los resultados esperados no llegan y la cosa se alarga. Es entonces cuando los reformistas, pero puede que también los contrarrevolucionarios, es decir, los fascistas de turno aparecen apaciguando los ánimos, llamando al buen sentido y al sentido común en el sentido gramsciano instalado en una sociedad cansada de movilizarse sin ver cumplidas sus espectativas.
    Es precisamente por este motivo, una vez estemos en condiciones de cambiar las cosas, sean estas las que sean y del carácter que sean, estructurales, sociales y en el ámbito que se manifiesten, municipalista, autonomista, etc. se realicen sin dilación y no esperar, por poner un ejemplo, a cambiar la ley para poder llevarla a cabo, porque habrá ocasiones en que primero se habrán de aplicar las medidas y después cambiar la ley.
    Esto nos lleva a la situación política actual con la irrupción de los movimientos sociales y del llamado fenómeno Podemos. Hace dos años que IU viene diciendo que ante la irrupción de los movimientos sociales es necesario acercarse a ellos y establecer contacto, etc, pero en ningún momento se manifestó la necesidad, no de acercarse a ellos, sino de participar e integrarse en ellos, fruto de una visión de partido de vanguardia, todavía imperante hoy en nuestra formación, mas que de un partido de masas auténtico, es decir, participativo, tal como lo concebía Gramsci. Estas reticencias se observan al contemplar la incidencia del partido Podemos que es visto más como un competidor que como un aliado. Nuestra concepción de partido de vanguardia, junto a nuestra organización evolucionada del centralismo democrático dificultan, por un lado nuestra concepción del fenómeno y por otro nuestra concepción errónea, bajo mi punto de vista, de la profesionalización de la política obstaculiza el llegar a un entendimiento, beneficioso no solamente para nosotros sino para el conjunto de la sociedad, que es supuestamente para quien trabajamos.
    No estamos entendiendo lo que acontece en un sector, cada vez más amplio, de nuestra sociedad que demanda el protagonismo para si mismos y no para unos delegados elegidos en unas primarias y con unos presupuestos designados por ellos mismos y no desde una delegación de representantes orgánicos. Es preciso cambiar de mentalidad y abrirnos a aquellas fuerzas capaces de llegar hasta donde nosotros no llegamos, de igual a igual y sin soberbia y si para ello tenemos que desaparecer como entidad para poder fusionarnos a otras fuerzas políticas, que así sea. Lo importante no son las siglas, ni los nombres, lo verdaderamente importante son las ideas, los programas políticos y la capacidad de llevarlas a cabo.
    Por todo ello es necesario e incluso vital abrir un proceso de unión o alianza con Podemos, sin prisas (no nos volvamos locos) pero que sea una realidad para las próximas elecciones generales.

    Salud

  23. Un gran comentario. Coincido en el epílogo…

    Saludos

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