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Nuestro grupo parlamentario está en contra de los programas de ajuste y de los recortes, sean estos de aplicación rápida o de aplicación lenta. Si esos programas de recortes nos llevan al fracaso y a un horizonte de regresión social, no nos importa que se vaya rápido o lento; no queremos que ese sea nuestro destino. Por esa razón, estamos en contra de todos estos planes de recortes y de estos planes de estabilidad que concentran su actividad en reducir el déficit al nivel más bajo posible, porque se demoniza el gasto público y se demoniza la inversión pública. Todos sabemos que la Unión Europea ha sido constituida desde el principio como la Unión Europea de los bancos y de los mercaderes. Por esa razón se ha demonizado siempre el gasto público escondiendo que tras esta supuesta medida técnica lo que hay es claramente ideología, una ideología que demoniza lo público. Todos conocemos qué fue Maastricht, todos conocemos qué fue el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Aquel pacto solo se concentra en el gasto público que demoniza los déficits públicos excesivos y, sin embargo, no presta ningún tipo de atención a los déficits excesivos privados. De hecho, todos sabemos que hace cuatro o cinco años España tenía superávit público, respondiendo a un modelo de crecimiento con el que se estaba cayendo en graves riesgos por el excesivo endeudamiento privado; un modelo de crecimiento que habían sostenido el Partido Popular y el Partido Socialista en sus años de gobierno. Y, sin embargo, Europa no decía nada. Le parecía bien porque el gasto público era suficientemente bajo. Ahora que atravesamos una crisis y que la caída de la actividad económica hace que bajen los ingresos, volvemos a demonizar el gasto público. Sin embargo, reitero, es una cuestión ideológica y no una cuestión meramente técnica. Nos dicen ahora que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, no dicen que hemos corrido con excesivos déficits en la cuenta corriente. Sin embargo, tenemos que recordar que es tan peligroso caer en excesivos déficits por la cuenta corriente como en excesivos superávits por la cuenta corriente. Tenemos que denunciar que los desequilibrios dentro de la Unión Europea también corresponden en responsabilidad a países con superávit comercial como Alemania. Por lo tanto, no podemos caer en la tentación de aceptar e interiorizar el discurso ideológico que critica a los países mediterráneos, a los países que han tenido que sobrevivir, que han tenido que depender del crecimiento económico basado en el endeudamiento porque esta Unión Europea ha estado mal constituida desde el comienzo.

Necesitamos reconocer que para salir adelante de esta crisis la única forma de crear empleo es a través de la inversión pública. Necesitamos planes de inversión pública, planes de estímulo, y para eso necesitamos redefinir las instituciones europeas. Necesitamos redefinir, en primer lugar, el Banco Central Europeo. Hay que democratizarlo, hay que cambiar su objetivo prioritario, que tiene que pasar a ser el empleo y no la inflación. Tenemos que utilizar los instrumentos de la Unión Europea al servicio de la creación de empleo. Por lo tanto, es una redefinición total del objetivo de la Unión Europea. Hay que esclavizar las finanzas, porque no resolveremos ningún problema, ni a corto ni a medio ni a largo plazo, si no cambiamos las causas últimas de la crisis, que son la desigualdad imperante y la desregulación financiera. Hay que imponer nuevas normas financieras y hay que crear una banca pública porque tiene que fluir el crédito y tiene que servir para financiar los planes de inversión públicos.

Para eso necesitamos que esa banca pública tenga prohibidas sus actividades de especulación, tenga prohibido actuar como si fuera una banca de inversión privada. Por tanto, tenemos que redefinir todo el escenario, tenemos que cambiar el marco económico y tenemos que hacer que, en última instancia, las finanzas sirvan a la economía real y la economía real sirva a las personas. Las personas necesitan ahora empleo, y las reformas laborales no resuelven los problemas de desempleo que estamos sufriendo en Europa. Tenemos que hacer modificaciones e instar al Gobierno a que, efectivamente, se hagan todos los cambios pertinentes en la Unión Europea.

Termino. Me gustaría recordar que la Unión Europea no es un ente invisible, no es un ente en abstracto. Son personas, y muchas de esas personas tienen carné de partidos políticos que están aquí. Podemos acudir también al señor Almunia para decirle que necesitamos otra forma de salir de la crisis, que es la única forma de salir de la crisis que no perjudica a la inmensa mayoría mientras beneficia a la banca privada. Por esa razón nuestro grupo, insistiendo en lo que decía al comienzo de mi intervención, no puede estar de acuerdo con un programa que lo único que hace es alargar el tiempo en el que se van a aplicar los recortes, porque ese es el problema: los recortes, los ajustes, la obsesión por demonizar el gasto público y la inversión pública. Hay que cambiar la senda, hay que salirse de esta senda que nos conduce al abismo. Por tanto, nuestro grupo anuncia que no podrá sumarse a esta proposición no de ley.

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