Standars and Poor’s ha bajado el rating de la deuda pública de España, algo que ha alarmado a los mercados y agudiza los problemas económicos de España. Este hecho es bien conocido por todos. Lo que ya se escapa más es qué significa realmente, qué consecuencias puede tener y qué puede hacerse para evitar los graves problemas que se avecinan.

Como ya vimos con ocasión del caso griego, la deuda pública es el mecanismo que tienen los Estados para endeudarse y poder financiar así sus actividades económicas. El procedimiento es sencillo. El Estado, España en este caso, emite unos títulos financieros (letras, bonos u obligaciones; en función del plazo de vencimiento) que garantizarán al comprador unos flujos futuros iguales al nominal más los intereses. No obstante, existe un mercado secundario donde se compran y venden esos títulos, de tal forma que normalmente no se mantienen hasta el final.

En cualquier caso, cuando los Estados sacan a la venta esos títulos lo hacen a través de una subasta que determinará el precio de los mismos. Así, cuantos más inversores pujen por esos títulos más alto será el precio y, lo que es lo mismo, menos tendrá que pagar el Estado en concepto de intereses. O, dicho de otra forma, si son muchos los inversores en relación a los títulos ofrecidos por el Estado (una relación de oferta y demanda), entonces el Estado tendrá que pagar menos intereses por cada título. En definitiva, en esas circunstancias al Estado le será más barato endeudarse y tendrá que pagar menos al devolver la deuda.

Ahora bien, ¿cómo saben los inversores cuál es la calidad de los títulos que vende un Estado? ¿cómo saben los inversores si es mejor (más o menos arriesgado) comprar los títulos de Grecia, España o EEUU? En teoría lo razonable es hacerlo examinando las variables macroeconómicas del país, porque es aquello que te muestra cómo evoluciona la economía que está detrás de ese endeudamiento. Sin embargo, hacer todo eso es costoso en tiempo y conocimientos. Por eso aparecen unas instituciones privadas llamadas agencias de calificación que dicen hacer ese trabajo y simplifican toda esa información a un dato que se encuentra en una escala muy reducida que, dicen, permite además la comparación. Así, estar por encima en la escala representa mejor calidad.

Estas agencias privadas (hay 3 verdaderamente importantes) son entonces de vital importancia para los inversores. ¿Y por qué? Pues porque los inversores se comportan en los mercados financieros de una forma gregaria y con un único objetivo: asegurar la máxima rentabilidad posible. Esos inversores son, sobre todo, fondos de inversión colectiva, es decir, fondos de pensiones, fondos de inversión, hedge funds, fondos soberanos, fondos de riqueza privada -de las personas más ricas del mundo- etc., y son gestionados por muy pocos individuos que se llevan importantes comisiones por esa labor. Su comportamiento es sencillo: se mueven por los mercados financieros (el de Deuda Pública lo es, pero también el de Deuda Privada, el de acciones, el de futuros y opciones, etc.) buscando hacer operaciones de compra y venta que les permitan revalorizar su capital, esto es, incrementar su dinero inicial. Y como son operaciones rápidas, inmediatas en su ejecución y cambiantes, no tienen tiempo para análisis económicos de fondo. La señal enviada por las agencias de calificación es, entonces, crucial. Esas señales disparan la alarma y provocan estampidas en los inversores, modificando la relación de oferta y demanda en los mercados primarios y secundarios de títulos de deuda pública.

Así pues, una bajada del rating por parte de S&P supone un aviso a los inversores de que la calidad ha bajado y de que “deberían” exigir más por sus títulos a fin de que la rentabilidad ofrecida reflejara el riesgo asumido. Entonces, nuevas emisiones de títulos por parte de España serán mucho más caras: la subasta ofrecerá un resultado muy distinto al anterior pues ahora los inversores exigirán mayores intereses y, en consecuencia, al Estado le saldrá más caro endeudarse.

¿Problemas? Por un lado que no son científicos los métodos de las agencias de calificación y, en cambio, en gran medida son discrecionales. Por otra parte, que dichas estampidas de los inversores pueden estar o no justificadas, es decir, pueden ser sensatas (el riesgo de quiebra aumenta) o totalmente injustificadas (como en el caso griego, efecto de ataques especulativos). En el caso de España me atrevería a decir que aunque la situación es complicada, los movimientos en el mercado de deuda pública (y en el de CDS que funciona en paralelo) se deben más a temores y procesos especulativos por parte de unos inversores que quieren pescar en río revuelto.

En cualquier caso, a España le va a costar cada vez más endeudarse y tiene que actuar para modificar su economía y mejorar su situación. Pero hay dos vías: la que proclaman los liberales (un ajuste estructural a la vieja usanza) y la que en mi opinión debería acometerse. La primera es una solución del tipo que el FMI y la UE están requiriendo a Grecia: bajada gasto público, reformas fiscales regresivas, desregulación más acusada del mercado laboral, etc. Todo un programa de espíritu neoliberal. Un programa que satisfaga a los mercados (a los inversores y especuladores) y que tranquilice la situación a costa del bienestar de los trabajadores.

La otra solución es recuperar la soberanía del pueblo y recuperar el Estado como instrumento útil para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a decidir. Es decir, dejar de depender del más que sesgado criterio de los mercados financieros y sus agentes y empezar a recuperar el control de la economía. Para ello es necesario acometer reformas que en el caso de España conllevan un replanteamiento radical del modelo productivo y de su relación de clases, pero que en definitiva pasan por destruir el tinglado neoliberal montado en las últimas décadas, plantarse radicalmente frente a este tipo de globalización financiera, y construir una economía donde el sector financiero haga lo que tiene que hacer (financiar la economía real) y donde el objetivo sea la satisfacción de las necesidades humanas.

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Comentarios

  1. Por favor, no dejes de escribir y de explicar los temas de economía de forma tan clara y sencilla. Cuando hace tiempo descubrí tu blog sólo trataba de “entender”, y cada día me alegro más de haberlo encontrado. Un saludo.

  2. Muy buenas tus lecciones de economía en este blog. ¿Podrías en una próxima entrada desarrollar el último párrafo de esta entrada, con propuestas concretas?

  3. Se podría decir mucho más sobre la solución, pero seguro que Alberto coincide conmigo en que daría -y ha dado, de hecho- para muchos libros. Un solo banco nacionalizado, por ejemplo, facilita al Estado mucha financiación. Obama ha nacionalizado 10 para sanearlos, porque habían cometido tantas tropelías en los 15 últimos años que sus deudas eran insostenibles para el sector privado y su quiebra podría haber derrumbado la mayor parte del sistema financiero. Como el objetivo de esta nacionalización es recuperar su solvencia y luego, devolver dichos bancos a manos particulares, no ha podido bajar apenas los intereses (los precios de los servicios de todo banco), y aun así, algo se están beneficiando las finanzas del Estado y, por tanto, aliviando la carga fiscal de los contribuyentes. Si el capitalismo no le presionara para devolverlos, esos beneficios sociales serían aún mayores. Y si todo el sector financiero fuera público, reportarían todavía más. La financiación de los déficits públicos tendría un coste casi ridículo. Ahora bien, estamos hablando de un cambio revolucionario hoy en día, nacionalizar un sector tan preciado para las clases más adineradas como lo es el financiero. Normalmente, no se dejan tocar sin resistencia.
    Yo, en cambio, añadiría al artículo otro aspecto. Explica bastante bien la inexactitud de esas valoraciones por parte de esos analistas, pero creo que llamándolo “inexactitud” nos quedamos cortos. Como lo que preocupa al comprador de Deuda Pública es, sobre todo, el impago por parte del emisor, y a éste sólo se le añade el riesgo de pérdida de valor, que también se deriva del riesgo de impago, lo único que deberían valorar es éste mismo.
    Cuando aseguras un coche, pagas cada año por el riesgo que corre la aseguradora, pues desde el día siguiente a su aplicación, puedes tener un accidente que ellos deban cubrir. Ese riesgo se estima, también con cierta inexactitud, contabilizando la cuantía de todos los accidentes que tienen los asegurados cada año. Las pólizas les permiten cubrir esos gastos y obtener beneficios. Y para aumentarlos, fomentan la buena conducción penalizando a los que peor conducen -que pagarán más- y premiando a los mejores, que pagarán menos.
    En el caso de la Deuda Pública, ¿por qué nos penalizan? ¿Cuándo ha dejado de pagar sus intereses o títulos amortizados alguno de los Estados miembros de la UE? Por tanto, esas estimaciones de “riesgos diferenciales”, más que inexactas, son totalmente injustas. Mientras no aparezca un caso de impago, no se puede justificar que el riesgo de tal o cual país es mayor que el de otro del mismo entorno. Tengamos en cuenta que, los países que han declarado su DP impagable han sido poquísimos en los últimos 200 años y en situaciones excepcionales.
    Hoy en día, hay seguros hasta de caída de meteoritos. Si contratas uno de esos, te cae un meteorito en la cabeza y te mata, los beneficiarios del seguro pueden cobrar 10 ó 100 mil euros, según lo firmado. Supongamos que en Madrid lo contratan mil personas repartidas por toda su geografía. ¿Cómo valoramos quién supone más riesgo para la compañía? ¿Los que viven en Vallecas? ¿Los que trabajan de albañil? ¿O los ancianitos que toman el sol en los bancos públicos sin casco? Y si la compañía cierra el negocio antes de que le caiga un meteorito a alguien, los que hayan pagado más, simplemente, han pagado más. Nadie salvo los vendedores de esos seguros le habrán costado dinero a nadie.

  4. Me gusta mucho la forma en que usted escribe sobre calendario 2011, trabajo y dias festivos. Sí me habían comentado que usted entendía muy bien acerca de estos asuntos y confieso que pasó un buen tiempo para que me convencieran, pero de ahora en adelante pienso continuar visitándolo(a). ¡Adelante! ¡Siga así, por favor!

  5. Hola , que comentario tiene sobre la medida de Alemania sobre la prohibicion de los CDS,? y España podria aplicar una medida asi.
    Gracias por los comentarios tan buenos que tienes.

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