La revista digital Sinpermiso acaba de publicar en castellano algunos artículos sobre el futuro de Grecia y los países periféricos en general que son altamente recomendables. Me da la sensación de que por la elección de los mismos puede derivarse que la línea editorial de la revista apuesta por una salida del euro, algo sobre lo que no hay acuerdo en la izquierda política.

El artículo de Costas Lapavitsas, que por cierto es griego, apuesta por la salida del euro a pesar de los costes sociales que puede suponer a corto plazo. La alternativa, dice, es el paroxismo de la crisis. Según Lapavitsas los miembros de la troika UE/BCE/FMI saben perfectamente que Grecia va a acabar reestructurando la deuda, y que si están ofreciendo esos programas de “rescate” es únicamente para conseguir que los poseedores de títulos de deuda pública (y que son bancos fundamentalmente) puedan deshacerse de unos títulos que dentro de muy poco no valdrán nada. Eso significa que los planes de rescate lo único que consiguen es trasladar el riesgo desde las unidades privadas hacia las unidades públicas. Es decir, lo que ya veníamos diciendo una y otra vez.

Lapavitsas insiste en la necesidad de salir del euro, algo que ya proponía el informe del Research on Money and Finance del año pasado (aquí algunas ideas resumidas) y del cual fue él mismo su coordinador. Por cierto que Lapavitsas habla de las horas trabajadas por los griegos, algo que ya vimos el año pasado al demostrar que son los segundos en la OCDE en horas trabajadas, y de la indignación masiva que puede derivar en una oposición frontal a los planes de la troika.

Por otra parte un poskeynesiano como Randall Wray también propone la salida del euro como única solución posible a la crisis de los países periféricos. Pero lo hace tras asegurar que la solución alternativa y de izquierdas no tendrá aceptación en los organismos actuales de la UE y que por lo tanto estamos ante un callejón sin salida. Esa alternativa progresista pasa por incidir en los desequilibrios comerciales y, en concreto, subir los salarios de los trabajadores de Alemania*. Es, por cierto, la solución que poskyenesianos radicales como E. Stockhammer y O. Onaran y marxistas como M. Husson recomiendan en algunos de sus artículos sobre la crisis griega.

En el fondo no parece que haya mucha disensión en torno a qué opciones tiene la UE para superar sus problemas actuales, ni mucho menos a la hora de predecir lo que está por venir. La diferencia estriba en que algunos (Stockhammer, Onaran, Hussson) confían en recuperar una Unión Europea social que otros (Wray, Lapavitsas) ya dan por perdida.

Sobre lo que está por venir no parece haber duda. Un proceso importantísimo de regresión social, con pérdida de derechos laborales (reformas en mercado de trabajo), sociales (reformas en sistema de sanidad y educación, entre otros) y económicos (reformas en sistemas de pensiones, por ejemplo). Todo ello reducirá la capacidad de demanda de los países, llevando a menores ingresos por parte de los Estados. Eso mantendrá la deuda en los mismos niveles o incluso en niveles crecientes, tras lo cual necesariamente vendrá el impago y la agudización -aún más- de la crisis. Pero un impago que seguramente sea gestionado por los acreedores y no por los deudores, que es como tendría que ser.

No parece haber duda de que pronto tendremos una nueva crisis financiera, bien porque la quiebra de un país supone un efecto dominó de impagos (y muy especialmente en el mercado de CDS) bien porque los bancos están jugando con fuego como precisamente acaba de recordar el Banco Internacional de Pagos.

* Algo con lo que no estoy del todo de acuerdo, puesto que eso puede resolver los desequilibrios comerciales de Alemania pero no necesariamente de España o Grecia. Los competidores de Grecia o España en materia comercial no son los países exportadores de alto valor añadido sino, desgraciadamente, países como China. Puede verse algunos datos en el working paper de Felipe, J. y Kumar, U. (2011): “Unit labor cost in the Eurozone: The Competitiveness debate again

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Comentarios

  1. Salirse del euro implica una devaluación de la moneda (nueva peseta o como se le quiera llamar). Yo veo que a mi alrededor, todo el mundo ve una devaluación como algo deseable. La última devaluación de la peseta ocurrió cuando yo era aún un niño, pero aún recuerdo los comentarios que esa medida nos empobrecía a todos.

    Efectivamente, yo no veo diferencia entre devaluar la moneda y que nos reduzcan los salarios a todos. Nominalmente el salario no varía, sigues cobrando lo mismo, igual que tu vecino…pero el poder de compra de artículos importados cae (bueno, esto está bien para frenar el déficit comercial, pero es que la gasolina es un artículo importado, el gas con que funciona desde la calefacción a los ciclos combinados también lo es…).

    Entonces, se produciría una cascada de hechos prácticamente sincrónicos: salirse del euro, desplomarse en los mercados de divisas la nueva moneda y aumentar la inflación.

    Queda por resolver una cuestión: las deudas que España tiene, públicas y privadas, en Euros ¿se redenominan a las nuevas pesetas? Si es así, fantástico, pues se verán reducidas. Pero si no, si tenemos que pagar con pesetas una deuda denominada en euros, nos van a crujir.

  2. Por cierto, no sé si habrás escuchado la idea de, en vez de que sean los países periféricos los que salgan de Europa, sea Alemania la que abandone la UME:
    Para salvar el euro, es Alemania la que debe abandonar la eurozona.

    Yo no lo acabo de ver, pero no deja de ser otra opción a considerar.

  3. Devaluar la moneda efectivamente empobrece a todo el mundo; la única ventaja es que empobrece por igual a todos (o casi), mientras que bajar los salarios solo lo hace a los asalariados.

    Entiendo que si Grecia se sale del euro, es porque entra en quiebra y deja de pagar sus deudas. Porque lo que le han prestado en euros, tiene que devolverlo en euros, no vale en la nueva moneda !!

    Y si se sale, entonces tendrá una moneda débil, que posiblemente se devalúe de forma implacable, y unas deudas a pagar en moneda fuerte, vaya solución!!

    Ahora, si la solución está en devaluar, a lo mejor lo que hay que devaluar es el euro. Y eso tendría lógica si el euro está sobrevalorado, cosa que habría que discutir.

    De todas maneras, sigo sin entender que tiene que ver el euro con la crisis griega. Lo siento, debo ser muy torpe. Entiendo que si mi vecina del ático está en quiebra, eso no tiene porqué afectarme a mi (salvo que me deba dinero, y en ese caso, me seguirá afectando aunque se mude a otro vecindario)

    Así que sigo sin saber de qué hay que defender el euro.

  4. No seamos hipócritas. Si se desea la salida de Grecia del euro es para salvar a los demás países, no porque nos importe el futuro de los griegos.
    Dicho esto, pienso que sí, que lo mejor, en teoría, para Grecia es volver al dracma, pero no sería la solución de todos sus males. La idea que está detrás de que Grecia vuelva al dracma es que pueda volver a crecer con fuerza gracias a la devolución de su moneda y pasado el primer tramo de turbulencias financieras. Pero esto obvia una cosa muy importante: la respuesta de los demás países ¿consentirán que Grecia vuelva a ser más competitiva, exportar más, atraiga inversión extranjera, gracias a la devaluación de su moneda?. Yo creo que no. Si Grecia sale del euro contra la voluntad de los socios del euro, inmediatamente impondrían aranceles a los productos griegos u otra clase de restricciones. Todo es matizable, claro. ¿Cúal es el impacto en el comercio internacional de un aumento fuerte de las exportaciones griegas?¿Y para la UE?. Yo pienso que muy reducido. Es decir, que realmente no habría necesidad de poner aranceles. Dicho esto, también se obvia otro tema importante: Grecia necesitaría de todas maneras cambiar su modelo productivo. Grecia no es Uruguay, ni México, ni Argentina, ni Brasil. No tiene recursos naturales ni commodities, así que para volver a crecer con fuerza una devaluación de la moneda no bastaría. De emprender reformas en su modelo productivo, ahora sí se encontraría oposición en los países de la UE, porque una cosa es exportar más aceita de oliva, turismo y poco más, y otra “robarle” empresas europeas y exportar desempleo a la UE a través de una reforma del modelo productivo que atrajera inversión extranjera a través de la deslocalización de empresas europeas en Grecia.
    No. Además de por las razones financieras aducidas, a Alemania y a Francia esto no le conviene. No van a dejar salir a Grecia del euro. El problema es que si no lo hacen, ponen en peligro a toda la zona euro. Si pese a este riesgo apuestan por no dejar salir del euro a Grecia, es porque esperan que el impacto del default Griego sea una ola en un vaso de agua, es decir, que el shock interno sea absorbido sin provocar el derrumbe. La cuestión es saber si han hecho este análisis y si su confianza está bien argumentada

  5. Parece claro Grecia esta sentenciada, no hay solución, o sí, podríamos hacer una casa:someter a los países de la periferia Europea a un régimen de semi- esclavitud: ejercito de reserva, países vacacionales para los amigos del norte(más urbanizaciones alemanas, inglesas, francesas,etc en las zonas costeras), centros recogida de residuos(nucleares y no, etc.
    Lo que parece claro es que los problemas de los Griegos y Europeos pobres no pasa por los despachos de los economistas(neoclásicos, ni postkeynesianos.

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